Mayo 5 de 1988
Luego de una larga espera, precisamente el tiempo que usted lleva rigiendo los destinos del país, sin el suficiente interés por aclimatar la paz entre la familia colombiana, nos vemos obligados a dirigirle esta carta con la esperanza de que de pronto se entere que está dándole demasiadas largas al diálogo y a nuevos acuerdos con los alzados.
La violencia, el terror y la infame «guerra sucia» que desencadenan en el país los generales fascistas que según la Constitución deben estar bajo su mando por ser usted el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, toma cada día nuevas y tremendas dimensiones, ya no sólo contra líderes y gentes del pueblo sino con masacres colectivas como las de Piñalito en el Meta, Urabá en Antioquia, Mejor Esquina en Córdoba y 20 más en diversos lugares del país.
Pero, además, señor Presidente, hay hambre galopante, más de medio país se está muriendo de hambre, en tanto la oligarquía militarista se alza con la riqueza de la nación. Usted le puso a este fenómeno el nombre de «pobreza absoluta». Y en realidad hay en Colombia millones de desocupados, millones de gentes sin techo, millones de gentes sin tierra, millones de analfabetas, millones de personas víctimas de endemias tropicales, millones de gentes en lucha por una vida mejor.
La inmensa mayoría del pueblo colombiano quiere la paz, pero una paz democrática, que quiere decir paz sin militarismo, sin hambre y con trabajo para todos. Se entiende, señor presidente que usted está sometido al acoso del militarismo vestido de uniforme militar o civil y que por eso, no puede cumplir los acuerdos con los alzados, ni le permiten buscar el diálogo para llegar a nuevos acuerdos que le permitan al país evitar una guerra civil.
Colombia pasa en estos momentos por un atroz baño de sangre sin antecedentes y como consecuencia, todas las contradicciones de la sociedad se anudan y es cuando puede ocurrir la anarquía total que usted puede evitar si mete en cintura al militarismo terrorista. Propóngale al pueblo colombiano un plebiscito para que diga si quiere convivir con el militarismo reaccionario o por el contrario, quiere paz y progreso independiente de la nación.
Queremos, señor presidente, ampliar las ideas expresadas en esta carta, en una reunión nuestra con la Consejería para la Paz. Díganos la fecha de tal reunión. Nosotros estamos dispuestos y en buena tónica a oír las propuestas del gobierno y a discutirlas, y también queremos que el gobierno nos escuche.
Atentamente,
Estado Mayor Central de las FARC-EP, Coordinadora Guerrillera «Simón Bolívar»
Fuente: Villarraga Sarmiento, Álvaro, compilador y editor. (2009) Gobierno del Presidente Virgilo Barco 1986-1990. Se inician acuerdos parciales, pacto político con el M-19. Tomo 2 - Serie el Proceso de Paz en Colombia. Bogotá, Colombia: Fundación Cultura Democrática, FUCUDE

