VIRTUALMENTE ROTOS LOS ACUERDOS DE TREGUA, PCC ML, EPL

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Julio 1 de 1985

 

Antes del paro Cívico Nacional, durante su realización y con posterioridad a él, se ha observado una furiosa arremetida represiva del régimen. Esta escalada reaccionaria tiene como objeto amedrentar al movimiento popular y tratar de frenar su ascenso. Sin embargo, este empeño no le ha permitido a la burguesía encontrar una formula acertada que le de la capacidad demagógica y amplíe su margen de maniobra es este momento.

 

Las condiciones políticas que dieron posibilidades a la firma de los acuerdos de cese al fuego suscritos por nuestro partido y el EPL, se modifican continuamente y han producido su deterioro. Se puede afirmar que los acuerdos están virtualmente rotos, puesto que la burguesía se niega a cumplir los compromisos adquiridos.

 

El Diálogo Nacional se ha hecho al calor de la lucha de masas, en las calles, en las fábricas, veredas y demás sitios, como quiera que su asiento es la lucha de clases para conquistar derechos, ampliar las libertades políticas y acumular fuerzas para la revolución. El gobierno quiso encasillarlo en los recintos y burocratizarlo de tal modo que fuera totalmente inoperante. Pero las cosas no le han salido como erróneamente las calculó. Por ello, los problemas del diálogo nacional y más aún el clamor popular por apertura democrática quiere acallarnos a punta de fusiles.

 

Con unas de cal y otras de arena avanza el comportamiento del gobierno. Ahora al calor de la unidad de la burguesía lograda a raíz del llamado a la «defensa de la democracia amenazada por el paro», se empieza a hablar de un gran Acuerdo Nacional. Por el momento no tiene pies ni cabeza, y se emboza como un simple acuerdo parlamentario para el próximo período. Se trata, eso si, de una encarnación de Pacto Social de conciliación de clases. Y así y todo no logran configurar una salida satisfactoria para todos los gustos de los distintos paladares burgueses. Mientras tanto acentúan los elementos receptivos.

 

La consecución de créditos internacionales, que deberían ser jugosos, pensaba la burguesía, toda vez que se proponían presentar ante el imperialismo un movimiento guerrillero desmovilizado y ofrecer plenas garantías a los prestamistas, no han pasado de un escaso puñado que apenas alivia las angustias del momento. Ahora esa negociación no tiene mucho porvenir y el manejo táctico del acuerdo de cese al fuego se reciente.

 

En este marco de no cumplimiento por parte de la burguesía se han dado situaciones que no conocemos a plenitud, en lo referido por ejemplo, al M-19. Todo indica que han declarado rotos los acuerdos y decidido regresar a las montañas para reemprender la lucha guerrillera.

 

Tenemos como antecedentes unas conversaciones del M-19 con el gobierno en México, las propuestas de un gabinete de «paz», y la realización del paro. ¿Qué aspectos se trataron en la mencionada reunión? ¿Hay cosas secretas que no transcendieron? No lo sabemos. Pero la realidad es que ni el gobierno, ni el M-19 hicieron público un documento que se comprometieron a firmar conjuntamente.

 

Ante esta situación, nuestro Partido considera que es una realidad concreta, la sistemática violación que el Gobierno y las Fuerzas Armadas hacen de los acuerdos firmados conjuntamente y exige un pronunciamiento claro y directo por parte del gobierno.

 

Somos conscientes de que la lucha por la Apertura Democrática se incrementa, pero no por voluntad de la burguesía sino contra sus deseos. Y en verdad se han conseguido algunos logros importantes, puestos en evidencia a raíz del exitoso Paro Nacional.

 

Emplazamos al gobierno a cumplir los compromisos y a pronunciarse claramente en este sentido. La hora no es de dilataciones ni de esguinces ante las responsabilidades.

 

El proceso de tregua está en serio peligro y el principal responsable es el gobierno de Belisario Betancur.

 

Hemos sido fieles a nuestros compromisos, pero no hemos encontrado la respuesta adecuada. Nunca hemos hablado de paz entre los opresores y oprimidos. Y cuando firmamos el compromiso de cese al fuego, tratamos de habilitar espacios para beneficiar la lucha revolucionaria. Esta crece y continuará su ascenso y ello se hará por encima o por debajo del querer de la burguesía. Y recordemos, el aspecto fundamental de la tregua está determinando por hechos y condiciones políticas que han variado sensiblemente.

 

En consecuencia, el Gobierno tiene la palabra y en todo caso contará con una respuesta de nuestra parte que sirva nítidamente a los intereses del proletariado y del pueblo en su conjunto.

 

 

Fuente: Villarraga Sarmiento, Álvaro, compilador y editor. (2009) Gobierno del Presidente Belisario Betancur 1982-1986. Tregua y cese al fuego bilateral FARC, EPL, M-19, ADO. Tomo 1 - Serie el Proceso de Paz en Colombia. Bogotá, Colombia: Fundación Cultura Democrática, FUCUDE

 

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