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INFORME DE VERIFICACIÓN EN PRADERA, PALMIRA Y CALI

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Abril 12 de 1985

 

Álvaro Leyva Durán y Antonio Duque Álvarez, integrantes de la Comisión Nacional de Verificación

 

El jueves 11 de abril dimos cumplimiento a la misión encomendada por el doctor John Agudelo Ríos, Presidente de la Comisión Nacional, de Verificación, trasladándonos a las poblaciones de Pradera, Palmira y Cali. Inicialmente nos reunimos en las oficinas de la Alcaldía Municipal de Pradera con el señor alcalde, Emilio Botero Botero, el Comandante del puesto de policía de dicho municipio y el señor Juvenal Tenorio Rojas Delgado, delegado del señor gobernador del departamento del Valle y con el señor inspector de policía del Corregimiento de El Retiro, lugar en donde se habían desarrollado los enfrentamientos motivo de la Comisión. Luego pasamos al Batallón Codazzi, cuyo cuartel principal está ubicado en el municipio de Palmira, sin que hubiésemos podido dialogar con el comandante ni con ningún otro oficial de jerarquía por no encontrarse en las instalaciones del comando, razón por la cual regresamos a la Alcaldía de Pradera. Desde allí nos comunicamos con el señor gobernador del Valle, quien nos consiguió una entrevista con el general Molano, comandante de la tercera división, adonde nos dirigimos una vez conversamos detenidamente con el señor Ramiro Lucio, representante del Movimiento Guerrillero 19 de Abril (M-19). En su compañía nos trasladamos a la población de Palmira en donde conversamos con el señor alcalde y otros funcionarios municipales. En las horas de la tarde fuimos recibidos en las instalaciones de la Brigada de Cali por el comandante de la Tercera División, general Molano, y en diálogo amplio y claro obtuvimos una información de los hechos que venían sucediéndose, no solamente en el lugar de enfrentamiento entre el Ejército y el M-19, sino también en relación con las actuaciones del mismo movimiento en las poblaciones cercanas y en la propia ciudad de la Cali.

 

De las distintas conversaciones realizadas y con las informaciones obtenidas de parte y parte, llegamos a las siguientes conclusiones:

 

1. El Movimiento Guerrillero 19 de Abril (M-19) voluntariamente decidió abandonar el campamento de Los Robles, lugar que ocupaba desde el mes de enero, cuando se había llegado a un acuerdo entre sus miembros y la Comisión de Verificación para permanecer en dicho lugar como punto de asentamiento que debía ser respetado por las Fuerzas Militares. Como consecuencia del abandono del lugar se diseminaron en varios grupos que ocuparon lugares diferentes en veredas o sitios cercanos a Pradera, Palmira y Cali.

 

2. El desplazamiento de grupos armados del Movimiento 19 de Abril (M-19), por distintos sitios, hizo que el Ejército movilizara sus tropas hacia los sitios altos de Pradera, especialmente a Bolo Azul, El Retiro, La Carbonera y La Lomita, presentándose continuos y permanentes combates que se iniciaron en la Semana Santa y continuaban en la fecha en que efectuábamos nuestra visita (jueves 11 de abril), dejando un saldo considerable de muertos y heridos pertenecientes al Ejército y a la guerrilla. Hasta esa fecha oficialmente se había registrado la muerte de un oficial, dos soldados, dos guerrilleros y varios heridos. En ningún caso el número de veinte muertos como equivocadamente informó la prensa y demás medios de comunicación.

 

3. Se rumoró, antes de la Semana Santa, que en un sitio conocido como La Buitrera, cerca de Palmira, Cali, lugar ampliamente conocido y frecuentado como sitio de recreo o descanso, donde una gran cantidad de personas tienen sus fincas, iba a ser tomado por el Movimiento 19 de Abril (M-19), razón por la cual hubo movilización de tropa con la natural preocupación; afortunadamente no aconteció absolutamente nada ni durante la Semana Santa ni en los días posteriores.

 

4. En la ciudad de Cali cundió también la alarmante noticia que durante la semana de reflexión y de recogimiento cristiano el Movimiento 19 de Abril se tomaría la ciudad, especialmente algunos barrios populares, lo que hizo que se movilizara fuerza pública y se efectuaran allanamientos. En los operativos realizados por el Ejército no se encontraron armas, bombas o elementos bélicos que hicieran temer por la perturbación del orden público, y en la fecha de verificación no había ningún participante del M-19. Lo que si se notó a lo largo y ancho de la ciudad de Cali fue una agitación política por parte del M-19, realizada a través de concentraciones en barrios populares con instalaciones de carpas o sedes transitorias sin porte de armas, ni uso de uniformes y sin alteración del orden y la tranquilidad ciudadana.

 

5. Nos quedó claro que no obstante los enfrentamientos entre el Ejército y el Movimiento 19 de Abril (M-19), la movilización de fuerzas no eran tan apreciables como si lo fueron en Corinto a finales del año pasado y a principios de este, y que a la fecha de la verificación los ánimos se distensionaban y la situación tendía a normalizarse. Así lo demostraba el retiro del puesto del Ejército de los sitios La Lomita y El Retiro, al igual que el hecho de que la población civil se movilizaba libremente hacia las veredas, sin hostigamientos ni limitaciones por parte de retenes o de operativos del Ejército.

 

6. No fuimos al lugar de los enfrentamientos, porque uno de los miembros del M-19 nos advirtió la necesidad de avisar con veinticuatro horas de anticipación para ubicar el lugar y tomar las medidas de seguridad pertinentes; este parecer fue ratificado por Ramiro Lucio, en la población de Pradera. Por tal razón decidimos regresar a Bogotá, dispuestos a volver al lugar de los enfrentamientos si era necesario.

 

Finalmente debemos registrar la preocupación ya vivida en otras oportunidades (y parece ser caso generalizado en todas partes), de la absoluta y total ignorancia sobre lo que viene aconteciendo por parte de los funcionarios de índole político-administrativa, como alcaldes o inspectores de policía, quienes por temor a las autoridades militares o por desconocer sus deberes permanecen aislados y divorciados del Ejército y la Policía y no están al tanto de los enfrentamientos y demás hechos que ocurren con la guerrilla. No tienen noticia ni de los más notorios hechos que suceden en su jurisdicción, limitándose a informar lo que los medios de comunicación dan a conocer, lo que implica un verdadero caos ya que por otros conductos les llegan rumores sin confirmación oficial. Dejamos así rendido nuestro informe, dispuestos a ampliarlo si la Comisión lo considera necesario.

 

Fdo Antonio Duque Álvarez

Fdo. Álvaro Leyva Durán

 

 

Fuente: Villarraga Sarmiento, Álvaro, compilador y editor. (2009) Gobierno del Presidente Belisario Betancur 1982-1986. Tregua y cese al fuego bilateral FARC, EPL, M-19, ADO. Tomo 1 - Serie el Proceso de Paz en Colombia. Bogotá, Colombia: Fundación Cultura Democrática, FUCUDE

 

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