DECLARACIÓN DE LAS FARC: PAREMOS EL GOLPE MILITAR

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Julio 14 de 1988

 

Desde comienzos de año se puso en marcha una furiosa campaña que trata por todos los medios de allanar el camino para el golpe militar. La llamada gran prensa cede sus columnas, con largueza antes no conocida, a los instigadores golpistas. Cualquiera puede hallar mucho parecido entre ésta y aquella vieja campaña cuando Gilberto Alzate Avendaño, desde su periódico «El Eco Nacional», instigó a Rojas Pinilla así: «General salve usted la patria».

 

Ahora no se dice, como antes al general, que en medio de la encrucijada debe alzarse y salvar la patria, pero se habla así: «Se necesita un hombre, un hombre, un hombre, Dios mío… eso es lo que aquí necesitamos». Y, claro, al columnista de la gran prensa, como es apenas natural, le gustan mucho, los hombres con charreteras y un montón de soles encima, ¿no es cierto?

 

Cuando Gilberto Alzate lanzó su grito, a los quince o veinte días Rojas, aupado por la oligarquía militarista, dio el golpe de cuartel. Al año de dictadura mató a los estudiantes en la carrera séptima de Bogotá y luego se lanzó en guerra contra los campesinos de Villarrica en el oriente del Tolima, para terminar ensangrentando el país en una guerra civil no declarada.

 

Es, seguramente, lo que no recuerdan los livianos instigadores de hoy. La campaña militarista de estos tiempos se apoya en la más honda crisis que afecta la vida colombiana. Pero todo el mundo sabe que esa crisis no es de ahora, sino de siempre, en el momento agudizada por fenómenos propios del deterioro de la política burguesa, incapaz de resolver su propia problemática, y por episodios que sumados a lo anterior enrarecen aún más el medio ambiente ya crítico de la política nacional.

 

Es el caso, por ejemplo, del secuestro de Álvaro Gómez Hurtado, que el M-19 va a resolver un día de éstos, satisfactoriamente, ya que quien está saliendo ganancioso es el militarismo que aúna fuerzas para el golpe.

 

Otro aspecto que enrarece el medio ambiente es la prosecución de las voladuras de los oleoductos, cuestión resuelta en la Segunda Cumbre de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, en el sentido de suspenderlas porque no benefician al proceso, sino a los sectores más reaccionarios y golpistas. Sin duda, aclara la letra y el espíritu de la resolución de la Segunda Cumbre de la Bolivariana, el ELN pondrá fin a tal actividad.

 

Ha llegado el momento de volver a plantear la necesidad de integrar un gobierno de amplia coalición nacionalista y patriótica con capacidad para sacar el país de la crisis que lo agobia. No hay otra salida. La salida militarista es una guerra civil sangrienta que el pueblo colombiano no quiere y por el contrario rechaza.

 

Estado Mayor Central de las FARC, Coordinadora Guerrillera «Simón Bolívar».

 

 

Fuente: Villarraga Sarmiento, Álvaro, compilador y editor. (2009) Gobierno del Presidente Virgilo Barco 1986-1990. Se inician acuerdos parciales, pacto político con el M-19. Tomo 2 - Serie el Proceso de Paz en Colombia. Bogotá, Colombia: Fundación Cultura Democrática, FUCUDE

 

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