DECLARACIONES DE LAS FARC: ¡UNÁMONOS PARA SALVAR A COLOMBIA!

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Enero 31 de 1988

 

Desde hace tiempo las FARC venimos diciendo que Colombia vive una profunda crisis de todos sus valores y que en medio de ella afloró la violencia y el terror fascista. A esa violencia y a ese terror, la gente le ha puesto los nombres de hambre galopante, torturas, sangre, muerte, narcotráfico, subversión, asalto al erario público, corrupción y resquebrajamiento de la moral. Y todo el mundo sabe de dónde provienen semejantes fenómenos de degradación moral, por qué, para qué y en beneficio de qué.

 

En medio de la crisis de todos los valores en los últimos tiempos han caído más de mil ciudadanos entre ellos un Procurador General de la Nación, un Ministro de Estado, Senadores de la República, Representantes a la Cámara, Diputados, Consejeros, Concejales, dirigentes políticos y adherentes de todos los partidos, magistrados de la Corte Suprema de Justicia, Consejeros de Estado, profesores universitarios, periodistas, dirigentes estudiantiles y sindicales, sacerdotes, niños y ancianos, gente del pueblo, en una orgía de sangre sólo conocida en los anales del nazismo alemán.

 

Aquí nos está tocando la inmensa desgracia del Chile de Pinochet, igual que le aconteció a Argentina, Uruguay y Brasil, igual que les acontece a los pueblos centroamericanos. Es la doctrina gringa de la seguridad, ahora disfrazada de «guerra de baja, mediana y alta intensidad», es decir, la violencia y el terror como forma de la guerra interna que aquí asumió el carácter de «guerra sucia».

 

A un país tal, ahora se pretende salvar matándolo con medidas de alta policía del tipo del Estado Novo y corporativista de Oliveira Salazar en Portugal. Tratar de restaurar la democracia burguesa con tales medidas es confundir el país de las gestas libertadoras de Simón Bolívar, con el país de cafres de que habló Darío Echandía, o la masa ignara como lo bautizó Laureano Gómez. Colombia no nació para el corporativismo de Oliveira Salazar.

 

Vivimos un momento de profundas conmociones sociales y políticas en que la nación puede ser lanzada por los despeñaderos de una prolongada y sangrienta guerra civil lo que ¡unidos todos los colombianos podemos evitar! Surge entonces, la imperiosa necesidad de convocar un diálogo abierto de todos los partidos y corrientes de opinión política, de todas las clases y sectores de clases, de todos los intereses por contrapuestos que parezcan, del gobierno y de todas las instituciones de la República, de los alzados y de toda la gente colombiana que desea, quiere y pelea por una salida política de la encrucijada en que nos hallamos.

 

Tal diálogo de masas de millones debe desembocar en la constitución de un gobierno de amplia coalición nacionalista y patriótica en capacidad de hacer retornar el país a la democracia y retomar un rumbo de desarrollo independiente y soberano, por la reconciliación nacional y la paz entre los colombianos.

 

¡Con la unidad, por la vida, por Colombia y su gente!

 

FARC-EP Coordinadora Guerrillera, Simón Bolívar

 

 

Fuente: Villarraga Sarmiento, Álvaro, compilador y editor. (2009) Gobierno del Presidente Virgilo Barco 1986-1990. Se inician acuerdos parciales, pacto político con el M-19. Tomo 2 - Serie el Proceso de Paz en Colombia. Bogotá, Colombia: Fundación Cultura Democrática, FUCUDE

 

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