BUSCAR LA PAZ NO ES CLAUDICACIÓN, ES EL CAMINO PARA LOGRAR EL DESARME DE LOS VIOLENTOS

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Octubre 24 de 1985

 

Intervención del presidente Belisario Betancur al instalar la Comisión de Paz, Diálogo y Verificación, (aparte), Casa de Nariño 

 

La esquiva paz

 

El país no puede seguir descuidando su aspiración democrática, no puede continuar volviéndose pobre también en materia de deseos y de esperanzas, porque eso lo llevaría al abismo, lo convertiría por lo menos en una nación de tercera clase.

 

Pensando en eso, miramos con optimismo prudente todas las tareas que tiene por delante esta nueva Comisión de Paz, a la cual ofrece desde ahora todo su apoyo el gobierno que ha solicitado sus servicios, para que continúe el diálogo con la Unión Patriótica y para que lo siga buscando con quienes no han querido aceptarlo o se han retirado de él.

 

La paz golpeada, la paz esquiva, tiene por fin que aparecer para los colombianos. Ese anhelo que heredó este gobierno, ese anhelo que no fue creación nuestra, que no tiene, que no puede tener nombre propio, constituye un compromiso por el cual seguiremos luchando sin vacilaciones: porque va más allá de la política tradicional; y porque no es algo de quitar y poner a la luz del mero oportunismo.

 

(…) Demasiado cerca, demasiado lejos

 

Algunas gentes, de cuyas buenas intenciones no tengo por qué dudar, piensan que los acontecimientos recientes, y principalmente el hecho de que uno de los grupos que firmó la tregua haya decidido romperla, demuestran que hay una grave falla en nuestra política y que es preciso modificarla substancialmente.

 

Y también dicen que fuimos demasiado lejos por exceso de generosidad o por una incurable ingenuidad, que nos engañó sobre la verdadera índole y las intenciones ocultas de aquellos con quienes dialogamos y firmamos pactos.

 

En vista de estas opiniones que considero respetables creo que debo aclarar algunos temas y recordar otros.

 

Dije que buscar la paz en diálogo con los subversivos, no ha representado ninguna claudicación por parte del gobierno. Que si en este diálogo los líderes de la subversión explicitan sus reivindicaciones políticas, el gobierno no depone su autoridad por el hecho de tomar nota de ellas y tampoco por atender aquellas que le parezcan socialmente benéficas.

 

Y así es: ni el gobierno ha propuesto, ni el Congreso ha aprobado, ninguna medida que no considere en sí misma adecuada para el progreso y desarrollo de nuestra democracia. Nada se ha hecho por temor. Nada se hará por debilidad ante el chantaje.

 

El camino más rápido

 

Dije que la política de paz es el camino más rápido y menos doloroso para lograr el desarme de los violentos, porque con ellos y en ellos, la acción violenta perdía toda apariencia de legitimidad; y que por esto, significaba un desarme político y moral aún antes de que se lograra una efectiva consolidación de la paz.

 

Y así es: para demostrarlo es suficiente leer, como creo que todos ustedes señores Miembros de la Comisión han hecho, los comunicados en los cuales nuestras Fuerzas Armadas se felicitan del apoyo que han recibido por parte de la ciudadanía. Este es el reconocimiento más elocuente que puede darse a las Fuerzas Armadas, el único decisivo, a largo plazo: nadie puede negar que se lo deben a la política de paz y no a represión.

 

La abstención electoral

 

La única garantía estable de nuestras instituciones, es la confianza del pueblo en la democracia. Pero esa confianza hay que conquistarla, consolidarla; y, sobre todo, merecerla, esta es una tarea prioritaria.

 

Y debemos aceptar, como dirigentes responsables, que en las últimas décadas no hemos estado a su altura. Vivimos en una democracia restringida. Y esta restricción no está sola, ni principalmente en la letra de la ley, sino en el funcionamiento efectivo de nuestras instituciones.

 

No se puede negar un fenómeno tan preocupante como es la abstención electoral, que se presenta con altibajos desde hace cerca de veinte años. Es inútil tratar de resolverlo con medidas coercitivas como el voto obligatorio y es ingenuo tratar de consolarnos con la idea peregrina de que la gente no vota porque está satisfecha y no se siente amenazada. De nada sirve decir que la gente, la mayoría de la gente, no vota por indiferencia, incultura, marginamiento o escepticismo, ya que son éstos, precisamente, los fenómenos que hay que explicar y atacar, puesto que no podemos creer, como Falstaff, que «el saber leer y escribir es un don de la naturaleza»; ni tampoco que la indiferencia sea una endemia tropical.

 

Es necesario ampliar la cultura general y la cultura política, que no siempre coinciden; y es no menos necesario sacudir la apatía y la indiferencia de grandes capas de nuestra sociedad, en la cual hay sectores populares, una parte desgraciadamente importante de la juventud e incluso de los intelectuales.

 

…La comisión tendrá el apoyo necesario para hacer efectiva su misión verificadora: por conducto de su Secretario Ejecutivo o Veedor de Paz, contará con un selecto y calificado equipo de abogados visitadores, que la Procuraduría General de la Nación pondrá a su disposición. Las decisiones y recomendaciones sobre este particular serán de la Comisión, pero será aconsejable que se fundamenten en los informes que le rindan los agentes del Ministerio Público; y los comisionados, a quienes pueden complementar en cada caso todos aquellos que juzgue conveniente la comisión.

 

La prorroga del período de prueba

 

De entrada tiene la comisión sobre su mesa de trabajo un asunto para estudiar: la solicitud de ampliación o prórroga del período de prueba o espera que empezó a correr el 1° de diciembre de 1984 y durante el cual los integrantes de las FARC-EP deben organizarse «política, económica y socialmente, según su libre decisión», conforme a lo previsto en el Acuerdo de La Uribe.

 

No quiere el gobierno trazarle una agenda exclusiva y excluyente a la Comisión, ni fijarle un calendario improrrogable: sus funciones, vinculadas al desarrollo del proceso de paz en curso, apuntan a la formulación de todas las recomendaciones y propuestas que encuentre convenientes para garantizar la paz pública y el orden social. No existe, desafortunadamente, fórmula o decisión única para alcanzar la paz. Por eso hemos procedido con realismo, a sabiendas de que muchos de nuestros pasos son de indagación y exploración. Esto nos ha permitido lograr menos de aquello a que aspiramos, pero más de lo que aparece a primera vista. Ahora, con la valiosa colaboración de ustedes, daremos renovado impulso a nuestra tarea de gobernantes y de colombianos para responder a evidentes propósitos y anhelos nacionales.

 

Cuente la Comisión con el respaldo y el apoyo del Gobierno para el cumplimiento de su delicada tarea. El país espera ansioso sus decisiones: de antemano, las sabe prudentes y sabias, e inspiradas en el más sincero deseo de acertar.

 

Y tal como lo prevé el decreto que le da vida, la comisión, para el mejor cumplimiento de sus funciones, puede invitar a sus deliberaciones, las cuales serán reservadas, lo mismo que los documentos que se surtan o manejen a menos que la Comisión decida lo contrario, con carácter permanente o temporal, a voceros de partidos u organizaciones políticas o de gremios o a personas que, por razones que juzgue la propia Comisión deban ser oídas y valorados sus planteamientos. Seguramente así lo hará la Comisión, por las valiosas experiencias existentes en Colombia que han trabajado o quieran apoyar el proceso de paz. El diálogo, una de sus funciones, y el pluralismo, que debe estar presente en sus deliberaciones, a ello la invitan. El Presidente estará presto a atender sus invitaciones al diálogo.

 

Estos mismos criterios también estarán presentes en la integración de las subcomisiones que debe crear para la ejecución de su tarea verificadora, conforme a lo consignado en el acuerdo de La Uribe.

 

 

 

Fuente: Villarraga Sarmiento, Álvaro, compilador y editor. (2009) Gobierno del Presidente Belisario Betancur 1982-1986. Tregua y cese al fuego bilateral FARC, EPL, M-19, ADO. Tomo 1 - Serie el Proceso de Paz en Colombia. Bogotá, Colombia: Fundación Cultura Democrática, FUCUDE

 

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