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COMUNICADO DEL M-19: ANTE EL FRACASO DEL REFERENDO, APLAZAR LAS ELECCIONES Y CONVOCAR UNA ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE

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Diciembre 14 de 1989

 

Frente a las calamidades de una guerra que no es la nuestra y frente a la esperanza de una paz que de nuevo parece inalcanzable, hoy no bastaron nuestro estricto cumplimiento de todos los acuerdos, ni fueron suficientes los esfuerzos del Gobierno y los jefes de los partidos, como tampoco la manifiesta buena voluntad de las fuerzas armadas. Con la disgregación de un Estado donde cada institución se ha atrincherado en su propia supervivencia, con un país nacional de espectadores y víctimas y con la sensación de impotencia generalizada, el único paso posible es el de una solución que salve la dignidad de la nación.

 

Hoy, la responsabilidad de dar esa solución nos llama a todos. Con quienes asuman ese compromiso seguiremos avanzando. Hoy se necesitan formulaciones globales de paz, con compromisos ineludibles y libres, de todos y con todos. Una reforma constitucional democrática y coherente y un mandato nacional construido mediante la más amplia concertación. Ya no podemos seguir aplazando la construcción del Pacto Nacional. De bandera de unos, hoy se constituye en necesidad impostergable de todos. Bandera que es la única sensata, la única capaz de contener el ímpetu de unas guerras en las que no queremos ser ni sus protagonistas ni sus despojos.

 

Hoy, la paz necesita decisiones de fondo. Una democracia impotente, una democracia formal, no sirve de sustento a un proyecto de paz. Por ello, no podemos permanecer impasibles, ni asumir un protagonismo que no signifique el salto hacia un nuevo proceso de paz, más amplio y fecundo, más sólido y decisorio que el actual. Cerrar los ojos, creer que es factible mediante el próximo debate electoral superar, o por lo menos aplazar la crisis, es ingenuo e irresponsable. Unas elecciones «normales» en un país desquiciado lo llevarían a un mayor fraccionamiento, a nuevos niveles de violencia. Cualquier presidente, cualquier Parlamento elegido en estas condiciones, sería esclavo del caos y carente de la legitimidad necesaria para salvar al país. Porque se haría un debate electoral fraguado a espaldas de las realidades y urgencias nacionales y en un ambiente viciado por la intolerancia y la corrupción.

 

Hoy, es necesario aplazar las elecciones, conducir todas las energías nacionales en un mismo sentido y concentrar todas las fuerzas en un solo escenario de concertación. Se hace necesaria una gran Asamblea Nacional Constituyente con la participación de todas las opiniones representativas de todos los estamentos, con poder decisorio para reformar el Estado y la Constitución, y elaborar un mandato nacional que nos ampare y nos obligue a todos. Una gran Asamblea Nacional Constituyente con poder de convocar unas elecciones claras para que todos los colombianos, libre y responsablemente, podamos reconstruir la patria. Que el Parlamento no se preocupe hoy por la circunscripción especial para los alzados en armas, ni por el proceso de paz con el M-19. Lo retamos a que convoque ya a un referendo para el 21 de enero, en el cual el pueblo escoja entre el propio Congreso o la Asamblea Nacional Constituyente. Y si el Congreso colombiano se declara incapaz de convocar, que convoque el pueblo a un golpe de opinión que salve a Colombia.

 

CARLOS PIZARRO LEÓNGÓMEZ, Comandante General del M-19. ANTONIO NAVARRO WOLF, OTTY PATIÑO, GERMÁN ROJAS NIÑO, LIBARDO PARRA, Comandancia.

 

 

Fuente: Villarraga Sarmiento, Álvaro, compilador y editor. (2009) Gobierno del Presidente Virgilo Barco 1986-1990. Se inician acuerdos parciales, pacto político con el M-19. Tomo 2 - Serie el Proceso de Paz en Colombia. Bogotá, Colombia: Fundación Cultura Democrática, FUCUDE

 

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