Abril 3 de 1989
Es para mí un motivo de gran satisfacción instalar las mesas de trabajo con la participación de los representantes de los partidos políticos, de los voceros del M-19 y del Gobierno nacional. La presencia de ustedes en este instrumento es una importante contribución para impulsar el proceso de reconciliación en el cual estamos conjuntamente empeñados. Desde el pasado 10 de enero, cuando se firmó la declaración conjunta del Consejero Presidencial Rafael Pardo y del Comandante General del M-19, hemos avanzado en el diálogo que tiene como objetivo la reincorporación de ese grupo armado a la normalidad. Debo recordar que en aquella declaración, y después de que el M-19 cumpliera con las condiciones previstas en la «Iniciativa para la paz», se dijo que se desarrollaría un itinerario hacia la desmovilización y la búsqueda de un camino hacia la democracia plena. Las mesas de trabajo están diseñadas para alcanzar estos objetivos. La democracia plena, en lo económico, en lo político y en lo social, ha sido el propósito central del programa de gobierno de esta administración, aprobado por la inmensa mayoría de los colombianos. Es éste el mandato del pueblo que estamos cumpliendo. El cambio que estamos realizando le ha abierto las puertas a la paz.
La estrategia de reconciliación tiene cuatro pilares fundamentales
Cuando me dirigí a los colombianos para resaltar los avances positivos en el diálogo con el M-19, expliqué las razones por las cuales ha sido posible este proceso. El Gobierno diseñó una estrategia de la cual la «Iniciativa para la paz» y el diálogo con los alzados en armas es uno de los varios elementos. Esta estrategia, dije entonces por los canales de televisión, ha tenido cuatro grandes pilares relacionados, directa o indirectamente con el orden público.
Desmonte del Frente Nacional y reforma constitucional
Primero, la ampliación y modernización de la democracia colombiana, con medidas como el esquema Gobierno-partidos de oposición, para darle más espacio a todas las tendencias políticas, grandes o pequeñas, cualquiera que sea su ideología. Los alzados en armas tienen ahora mayor incentivo para defender sus ideas de manera pacífica en una democracia participativa. Dentro de estos esfuerzos gubernamentales, que están haciendo de Colombia una democracia plena, también debe destacarse la aprobación, en primera vuelta, de una reforma constitucional progresista, cuyo origen fue la propuesta que formulé a los colombianos de convocar un plebiscito.
El Estado al servicio de los intereses populares
Segundo, la defensa de los intereses de los sectores populares, realizando planes para erradicar la pobreza absoluta, rehabilitar zonas marginadas del progreso, ayudar a los campesinos y a los habitantes menos favorecidos por el desarrollo de las ciudades, siempre incorporando a la comunidad en la toma de decisiones. El Plan Nacional de Rehabilitación, el Plan de Lucha contra la Pobreza Absoluta, el Plan de Desarrollo Integral Campesino y la Política de Protección de los Indígenas, han canalizado, en proporciones sin precedentes, recursos públicos en beneficio de los sectores populares y de las regiones olvidadas por la acción del Estado.
Reformas que hacen realidad la justicia social
Tercero, la aprobación, gracias a la colaboración del Congreso de la República, de reformas de gran trascendencia para la estructura y distribución de la propiedad en Colombia. Las reformas agraria y urbana concretan un anhelo de cambio que durante varias décadas no había sido debidamente atendí do. Todo lo cual deja en claro que sí se pueden hacer grandes cambios sin tener que usar la violencia.
Mano tendida y pulso firme
Cuarto, la adopción de una política integral de orden público y de mano tendida y pulso firme, que implica el fortalecimiento del Estado, especialmente de la administración de justicia y de la presencia legítima de la autoridad en todo el territorio. Es en este contexto en el que el M-19 está dando pasos ciertos para reincorporarse a la vida civil y contribuir al cambio. La voluntad de paz de este grupo guerrillero debe ser apreciado en toda su dimensión por los colombianos.
Objetivos claros y responsabilidades concretas
La marcha de este proceso depende de que quienes en él participan asuman con seriedad las responsabilidades que le corresponden. Así como sería un imposible lograr fórmulas de incorporación de los alzados en armas a la vida civil sin contemplar las bases políticas de su inconformidad, el país no vería justificable que se llegara a soluciones políticas con grupo guerrillero si al mismo tiempo los alzados en armas no se comprometen con la desmovilización. Quiero resaltar cómo de manera permanente el Gobierno ha venido trabajando con el Partido Liberal, el Social Conservador y la Unión Patriótica en los objetivos de la reconciliación nacional. En el caso de los partidos Liberal y Social Conservador se han logrado las aproximaciones y los acuerdos necesarios para que inicien su participación en estos diálogos políticos con los alzados en armas, llevando la vocería de las colectividades históricas. Espero que las circunstancias que hoy han llevado a que la Unión Patriótica no se hiciera presente puedan superarse. Tengan la seguridad de que el Gobierno continuará realizando todos los esfuerzos que estén a su alcance para que en un breve tiempo éste movimiento legal y legítimo se vincule activamente al proceso de reconciliación.
Dejar a un lado las diferencias, en aras de la paz
La Mesa de Trabajo que instalamos hoy constituye una nueva expresión de la voluntad con que el Gobierno, los partidos y el M-19 buscan aunar sus esfuerzos para lograr los acuerdos necesarios que permitan darle plena viabilidad al anhelo de reconciliación que anima a la gran mayoría de los colombianos. Señalé en la Iniciativa para la paz que el desarrollo de esta propuesta era una responsabilidad y una tarea que comprometía a todo el Gobierno y a toda la nación. Dije, así mismo, que los deberes del Gobierno y de los partidos de oposición son compatibles con el impulso solidario de propósitos que, como la reconciliación, son responsabilidad de todos. Esta mesa de trabajo ofrece la oportunidad para dejar de lado las diferencias y las aspiraciones coyunturales y así encontrar las fórmulas adecuadas para cumplirle a la voluntad de paz de la nación.
El M-19 ha mostrado madurez y realismo político
El M-19 por su parte, ha asumido un compromiso de reincorporación que queremos interpretar no como un simple paso táctico en la preparación de nuevas fases para la guerra, sino como una decisión de grandes dimensiones para romper definitivamente el círculo vicioso de la violencia. Es, este compromiso del M-19, una muestra de madurez y de realismo político que ha sido reconocido por la mayoría de los colombianos y que esperamos siga caracterizando el comportamiento de los voceros del M-19 en el cumplimiento de sus delicadas responsabilidades. Así lo resalté en la reunión privada que sostuve la semana anterior con dichos voceros. Dije entonces entre otras cosas lo siguiente:
Prudencia y acatamiento a la Constitución, garantía del éxito
«Quisiera recordarles que este ha sido un largo y delicado proceso, cuya continuidad depende no sólo de la seriedad de los compromisos sino de la prudencia que tengamos tanto el M-19 como el Gobierno en el manejo de las dificultades que seguramente irán surgiendo. Lo importante es conservar la voluntad de que llegue a feliz término. Quisiera recordarles también que estamos, ustedes y el Gobierno, obligados a mantenernos dentro de los límites de la Constitución y la ley. Entiendo bien y celebro que el M-19 quiera convertirse en una organización política, y en esa perspectiva el Gobierno les brindará las garantías y el apoyo necesarios a ese fin que le conviene al país y a la democracia. Pero no deben olvidar que, por ahora, están ustedes representando una organización que todavía está en armas y, por tanto, todavía al margen de la ley. Ello supone que si bien ustedes no tienen problemas legales, su presencia pública en favor de las ideas que defienden, no debe confundirse con el proselitismo en favor de un grupo armado. Por lo demás, el Gobierno no sólo les está dando protección, sino que está dispuesto a ofrecerles el apoyo necesario para el desarrollo de las actividades que la comandancia del M-19 les ha encomendado. El éxito de este proceso depende en mucho de que el país conserve la credibilidad en los propósitos de reincorporación del M-19 y en que pueda identificar en cada una de sus acciones, como voceros, la seriedad de unos compromisos».
Las «mesas de trabajo»: un espacio para el diálogo político
Las «mesas de trabajo» son un instrumento para que el M-19 exponga ante los partidos políticos y ante el país sus ideas acerca de la mejor manera de avanzar hacia la democracia plena, y de definir las garantías indispensables para su reincorporación a la vida civil. Del diálogo que se efectuará en tales términos, surgirán proyectos y propuestas que podrán ser adoptadas siguiendo los mecanismos establecidos en la Constitución y la ley. La participación de los partidos políticos, junto con el Gobierno, aseguran que estas iniciativas recibirán toda la consideración que merecen.
Nuevas medidas contra los grupos paramilitares
El tema de las garantías para ejercer plenamente los derechos políticos debe ser estudiado cuidadosamente. El Gobierno ha venido preparando medidas en este sentido que pronto serán adoptadas y divulgadas. Estas buscan complementar los esfuerzos contra el terrorismo, y especialmente contra los grupos paramilitares. El Gobierno está dispuesto a estudiar las iniciativas que surjan sobre esta materia de las deliberaciones de las mesas de trabajo.
Tareas iniciales para las mesas de trabajo
De manera oficial, el próximo miércoles 5 de abril sesionará en Bogotá la primera mesa de trabajo con la participación del Gobierno nacional, el Partido Liberal, el Partido Social Conservador y el M-19. De acuerdo con los compromisos ya establecidos, esa primera reunión se ocupará de dos puntos fundamentales. En primer lugar, lograr por consenso la adopción de un reglamento de funcionamiento que fije los criterios y reglas de juego para todo lo que será el trabajo de este mecanismo. Y en segundo lugar, determinar los procedimientos para recoger las opiniones de todos los sectores de la vida nacional para que contribuyan a la reconciliación. Confío en que estas mesas de trabajo impulsarán avances en el proceso en que todos estamos comprometidos.
La Iniciativa para la Paz: una puerta abierta a otros grupos guerrilleros
Debo señalar, como ya lo he mencionado en anteriores oportunidades, que la Iniciativa para la paz y el mecanismo de las mesas de trabajo continúan abiertos para que en él participen otros grupos guerrilleros, siempre y cuando cumplan los requisitos previstos: por una parte, una demostración con hechos, no sólo con palabras, de la voluntad de reconciliación de los alzados en armas. De otra, la definición de un marco que señale, de manera clara e inequívoca, los pasos que han de llevarlos a la desmovilización y al retorno a la normalidad ciudadana. Igualmente, es indispensable la clara decisión de renunciar a la violencia como instrumento de lucha política.
Se puede lograr la paz como resultado del cambio
La nación confía en el éxito del proceso de reconciliación que estamos llevando a cabo. No porque crea en fórmulas mágicas, ni porque tenga expectativas de que vamos a alcanzar, de la noche a la mañana, soluciones para problemas complejos que se han acumulado durante varios años. La experiencia nos ha enseñado, sin embargo, que la paz se puede lograr como resultado del cambio. Buscamos poner fin a la violencia y construir una paz estable y duradera. La modernización y ampliación de la democracia, las transcendentales reformas que han sido aprobadas, los programas sociales que se están realizando, y la política integral de orden público que hemos venido impulsando han despejado el camino a la reconciliación y han creado las bases sólidas para que el diálogo, que continúa en las mesas de trabajo, fructifique en una paz verdadera. Agradezco a todos ustedes su asistencia a este acto de instalación, por cuanto es una expresión más de la voluntad de paz que anima a toda la nación. Todos los partícipes de esta mesa de trabajo, los partidos políticos, los voceros del M-19 y el Gobierno, debemos comprender a cabalidad la dimensión histórica de la etapa del proceso que hoy se inicia. Esta es otra hora de esperanza para la paz.
Fuente: Villarraga Sarmiento, Álvaro, compilador y editor. (2009) Gobierno del Presidente Virgilo Barco 1986-1990. Se inician acuerdos parciales, pacto político con el M-19. Tomo 2 - Serie el Proceso de Paz en Colombia. Bogotá, Colombia: Fundación Cultura Democrática, FUCUDE

