Marzo 17 de 1989
En el día de hoy, Colombia ha dado un gran paso hacia la reconciliación entre los colombianos. Tal como está previsto en la Iniciativa para la paz que propuse al país el 1o. de septiembre del año pasado, y después de varias conversaciones con voceros del Gobierno, centenares de guerrilleros y la comandancia general del M-19 se han reubicado en la vereda Santo Domingo, municipio de Toribío, en el departamento del Cauca. La presencia de la autoridad estatal en ese lugar se mantiene. El M-19 continúa cumpliendo el cese unilateral de hostilidades y, por lo tanto, las fuerzas armadas no ejecutarán operaciones militares en dicha área. Esto no impide que el ejército y la policía, como lo han venido haciendo desde cuando asumí la Presidencia de la República, desarrollen actividades para mantener el orden en todo el territorio nacional. La reubicación de la comandancia del M-19 y de cientos de guerrilleros de ese movimiento en un lugar previamente definido con el Gobierno tiene una gran trascendencia. Es muy importante, porque el M-19 reitera su voluntad de paz.
La Iniciativa para la Paz tiene un principio y un fin claros. Comienza con una demostración de la voluntad de paz del grupo guerrillero. Como un pre-requisito para iniciar el diálogo directo con el Gobierno, con el objetivo de lograr la reincorporación a la vida civil. Las fuerzas armadas, que siempre han prestado su valioso concurso para el cumplimiento de los diferentes aspectos de la política de reconciliación del Gobierno, continúan ejerciendo plenamente sus funciones en todo el territorio nacional. La Iniciativa para la paz termina con la incorporación definitiva del grupo guerrillero a la vida civil, obviamente sin armas y sin que exista la amenaza de su posible uso futuro. Entre ese principio y ese fin, hay un proceso que recorrer. Debe pasarse por tres fases.
El M-19 ya pasó por la primera - fase de distensión - la cual sirvió para crear un ambiente de entendimiento, de credibilidad, de confianza con el fin de que el Gobierno dialogara directamente con este grupo. Así se hizo. Se definieron dos procedimientos de diálogos paralelos, pero independientes. Uno sobre desmovilización del grupo guerrillero. Otro sobre temas que tienen que ver con la consolidación de una democracia plena. Esto último se discutirá con los partidos políticos en unas mesas de trabajo, las cuales deben llegar a conclusiones antes de iniciarse la próxima legislatura, el 20 de julio. Estas mesas se instalarán el 1o. de abril, y en ellas, también, esperamos que participen voceros de las diferentes fuerzas sociales y políticas.
Al reubicarse en el Cauca, con la protección y el consentimiento de las autoridades, el M-19 ha entrado a la segunda fase de la Iniciativa: la fase de transición. Aún falta un trecho considerable que es necesario recorrer para que los integrantes del M-19 se incorporen definitivamente a la vida democrática y convivan pacífica y civilizadamente con todos los colombianos. No existen fórmulas mágicas para recorrerlo. Pero hemos avanzado bastante. En todo caso, en la declaración firmada hoy por el Ministro de Gobierno, el Consejero Presidencial para la Reconciliación, el Gobernador del Cauca y el Comandante General del M-19 se fija un plazo para terminar todo el proceso. Este deberá completarse antes de que se inicie el próximo debate electoral. Espero que todos ustedes compartan mi satisfacción por lo que hasta ahora se ha logrado. Confío en que lo que hoy se ha diseñado se desarrolle adecuadamente para alcanzar los fines que todos, el país, el Gobierno y el M-19 queremos. Por nuestra parte, continuaremos impulsando las acciones necesarias para que así sea.
Las FARC -otro grupo guerrillero- anunció hace pocos días un cese unilateral de hostilidades. Esperamos que lo cumplan durante un tiempo suficiente que demuestre de manera inequívoca que tienen, al igual que el M-19, una voluntad seria de reconciliación. Convoco a todos los alzados en armas a que se integren a la vida civil. El camino está despejado, siempre y cuando se cumplan los requisitos mínimos para adelantar un proceso que ofrezca credibilidad y produzca resultados concretos para obtener la paz. Ustedes se preguntarán cómo y por qué se han obtenido estos resultados positivos. La razón es que al comenzar el Gobierno, con mis colaboradores, diseñé una estrategia de Gobierno, de la cual la Iniciativa para la paz y el diálogo con los alzados en armas es uno de los varios elementos.
Esta estrategia ha tenido cuatro grandes pilares relacionados, directa o indirectamente, con el orden público. Primero, la ampliación y modernización de la democracia colombiana, con medidas como el esquema de Gobierno-partidos de oposición, para darle más espacio a todas las tendencias políticas, grandes o pequeñas, cualquiera que sea su ideología. Los alzados en armas tienen ahora mayor incentivo para defender sus ideas de manera pacífica en una democracia participativa. Segundo, la defensa de los intereses de los débiles, realizando planes para erradicar la pobreza absoluta, rehabilitar zonas marginadas del progreso, ayudar a los campesinos y a los habitantes menos favorecidos por el desarrollo de las ciudades, siempre incorporando a la comunidad en la toma de decisiones gubernamentales. Tercero, la aprobación, gracias a la colaboración del Congreso de la República, de reformas de gran trascendencia, como la agraria y la urbana, todo lo cual deja claro que sí se pueden hacer grandes cambios, sin tener que usar la violencia. Cuarto, la adopción de una política integral de orden público y de mano tendida y pulso firme, que implica el fortalecimiento del Estado, especialmente la administración de justicia, y la presencia legítima de la autoridad en todo el territorio.
La política del Gobierno para lograr una paz sólida, estable y duradera continúa produciendo avances concretos. Los violentos, de extrema izquierda o extrema derecha, no han logrado ni lograrán detener el programa de cambio que estamos realizando. Al igual que ustedes, veo obstáculos en el horizonte. Sé que son grandes, aun cuando no insalvables. Ya hemos sorteado con éxito varios de ellos, que algunas personas creían infranqueables. Continuaremos manejando las dificultades a medida que vayan surgiendo, pero avanzando siempre hacia el rumbo correcto, el rumbo reflejado en el programa de cambio aprobado en las elecciones por la abrumadora mayoría de los colombianos. Invito de nuevo a las fuerzas sociales y políticas a que redoblen su respaldo a las acciones del Gobierno que están construyendo una Colombia nueva, tranquila y más justa, para beneficio de todos los colombianos. Tengo fe en el presente y futuro de Colombia porque no dejo que los problemas impidan apreciar las potencialidades y los grandes logros de nuestro país. Estamos viviendo otra hora de esperanza y de confianza en el destino promisorio de nuestra patria.
Fuente: Villarraga Sarmiento, Álvaro, compilador y editor. (2009) Gobierno del Presidente Virgilo Barco 1986-1990. Se inician acuerdos parciales, pacto político con el M-19. Tomo 2 - Serie el Proceso de Paz en Colombia. Bogotá, Colombia: Fundación Cultura Democrática, FUCUDE

