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ENTREVISTA AL CONSEJERO PRESIDENCIAL RAFAEL PARDO RUEDA, CADENA RADIAL CARACOL

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Enero 15 de 1989

 

Transcripción

 

¿Esto que se acaba de firmar con el M-l9 es un acuerdo de paz o es un compromiso que lleva a que las dos partes hagan qué en el futuro inmediato?

 

Bueno, en términos precisos es una declaración que refleja una serie de coincidencias en la reunión que se sostuvo con Carlos Pizarro. No es un acuerdo de paz, es un primer paso que puede, si se desarrolla adecuadamente, llevarnos hacia la paz. El texto de esa declaración tiene cuatro puntos que quisiera explicar un poco. El primero se refiere a una convocatoria general, a toda la nación, para que aporte a la paz. La paz es el tema número uno del país. Cualquier programa económico, cualquier situación de cualquier orden se ve siempre nublada cuando hay violencia, por eso la paz es el tema número uno y la paz debe ser responsabilidad de todos y aporte de todos. A eso se refiere el primer punto de esta declaración. El segundo punto tiene una explicación algo más compleja. Se refiere a que el Gobierno y el M-19 convoquen a los partidos políticos con representación parlamentaria  al resto de grupos de la Coordinadora Guerrillera «Simón Bolívar», a establecer un proceso de diálogo directo con miras a buscar una salida política al conflicto violento que vive la nación colombiana en el entendido de que esta salida política tiene que tener un itinerario hacia la desmovilización guerrillera y un itinerario hacia la plena democracia en el país.

 

¿Cuáles son las condiciones de esta convocatoria?

 

Para los grupos guerrilleros las condiciones son dos. La primera, que admitan que el diálogo directo tiene como objetivo fundamental, aunque pueda tener otros objetivos, buscar fórmulas que permitan la incorporación de la guerrilla a la vida civil o la desmovilización. El segundo criterio es que para que el diálogo tenga un marco de credibilidad y de confianza es indispensable que la guerrilla, o los grupos guerrilleros distintos al M- 19, que hacen parte de la Coordinadora Guerrillera «Simón Bolívar», muestren con hechos que den credibilidad a la nación- que tienen una voluntad de reconciliación, es decir, un cese unilateral de hostilidades. Eso se refiere al segundo punto de la declaración.

 

También sobre el segundo punto, ¿por qué los partidos políticos?

 

Los partidos políticos con representación parlamentaria son entidades representativas con el poder suficiente para poder establecer reformas y espacios políticos que permitan la incorporación de la guerrilla a la democracia. El Gobierno puede comprometerse a una serie de cosas en el diálogo con la guerrilla, pero hay otra serie de cuestiones que son del resorte político y por eso se ha convocado a los partidos políticos, no para que acepten de antemano lo que planteen los grupos guerrilleros, sino para que abran espacios de concertación que permitan el juego democrático y que los grupos alzados en armas planteen sus ideas, sus proyectos y busquen persuadir a la gente, busquen convencer a otras personas dentro de un marco de democracia. Ese es el sentido del segundo punto. El tercer punto es la declaración, pues es una ratificación del Comandante del M- 19, de la tregua unilateral por parte de ellos en todo el territorio nacional, para contribuir a un ambiente de distensión y de confianza. El cuarto punto es una información al país en el sentido de que el Gobierno ha iniciado con el M-19 la exploración de una serie de temas, de una agenda, de unos plazos que tratarán temas de interés político, con miras a la incorporación a la vida civil y a la búsqueda de la plena democracia en el país.

 

¿Es un cambio de actitud lo que ha hecho el Gobierno, doctor Rafael Pardo Rueda, cuando venía insistiendo que no aceptaba intermediarios, incluso no participó en la Comisión de convivencia, y ahora convoca a los partidos a que sean interlocutores de los grupos alzados en armas y plantea un itinerario que, según personas que han criticado este procedimiento y observaciones que han hecho, como las del ex presidente Misael Pastrana Borrero, le corresponde esa iniciativa es al Gobierno que tiene la responsabilidad del orden público?

 

Es correcto, el Gobierno no endosa esa responsabilidad ni endosa la función de mantener el orden público y no se está buscando un proceso en el cual haya intermediarios entre el Gobierno y la guerrilla. El Gobierno sigue manteniendo un diálogo directo con los grupos alzados en armas, con todos aquellos que cumplen las condiciones que enuncié anteriormente.

 

¿Pero por qué los partidos políticos?

 

Porque hay una serie de temas que no pueden ser compromiso del Gobierno, que son los espacios políticos y principalmente los contenidos de las discusiones políticas. El Gobierno puede propiciar los marcos de concertación, pero los contenidos de lo que ahí se discuta no son compromisos del Gobierno; son, si se llega a acuerdos y a concertaciones, compromisos que involucran a los sectores políticos. Me explico, en la Iniciativa para la paz el Gobierno planteó que, una vez demostrada la voluntad de reincorporación, se establecería un diálogo directo con los grupos alzados en armas y se estableció también que, paralelamente, se consideraba útil en ese momento la posibilidad de que los grupos alzados en armas, mediante voceros que no estuvieran al margen de la ley, pudieran entrar a la discusión sobre la reforma constitucional que en el segundo semestre del año pasado fue un tema fundamental en la legislatura. En ese momento se consideraba pertinente que el espacio que el Gobierno podía propiciar era el de las audiencias del Congreso, por la razón de que ahí se estaba discutiendo la reforma constitucional. Entonces se consideraba que el espacio apropiado para que los proyectos y las ideas de los grupos alzados en armas demostraran su voluntad de reconciliación, pudieran ventilarse, pudieran debatirse, pudieran tratar de persuadir a otros grupos y de buscar acuerdos eran las audiencias del Congreso.

 

Ahora, se considera viable que sean directamente los partidos políticos, dentro del mismo espíritu, que sean ellos los que, si así lo determinan y así lo estiman, que pueden entrar a concertar. El Gobierno puede propiciar espacios, pero son los sectores políticos los que pueden llegar a acuerdos o concertaciones sobre contenidos. Por eso existen esos dos niveles y ese aspecto no es nuevo, lo que ha cambiado es el escenario de discusión política. La Iniciativa para la Paz se plantea bajo la discusión de reforma constitucional y que fuera a audiencias del Congreso, ahora parece útil y conveniente que sea directamente con los partidos políticos con representación parlamentaria. Entonces, ha habido, digamos, una modificación en el sentido de que este momento es distinto al del lanzamiento de la Iniciativa para la paz. Hay otros condicionamientos en este momento. En ese entonces se planteaba que fuera en la discusión de la reforma constitucional, que estaría en primera vuelta, que fuera pertinente esa participación. Ahora parece más útil o más pertinente que sea directamente con los partidos políticos.

 

Doctor Rafael Pardo, entiendo que la reincorporación a la vida civil de los alzados en armas pasa por el Congreso, por esas concertaciones que ustedes exhortan a los partidos políticos para que se lleve a término lo que usted llama los contenidos. ¿Por qué no ampliamos un poco más lo que el Gobierno espera que ocurra en el Congreso en relación con estos contenidos que se prevé sean de beneficio para la guerrilla?

 

No es que pase por el Congreso, es que requiere compromisos políticos. La plena reincorporación de los alzados en armas a la vida civil no es solamente una relación Gobierno y guerrilla. Los alzados en armas no están alzados en armas por simple capricho, sino porque tienen unas ideas y unos proyectos políticos. De lo que se trata es de buscar una fórmula para que puedan seguir con las mismas ideas y proyectos políticos pero sin armas, dentro de la democracia. Explicado en otros términos: no se le pide a nadie que deje de pensar como piensa, lo que se ofrece es una posibilidad de buscar que esas ideas puedan ser debatidas y se pueda luchar por ellas dentro de los procedimientos de la democracia. Ese es el sentido del proceso de reincorporación. No es solamente un proceso de desmovilización de la guerrilla, pero sí un proceso de reincorporación que tiene que llegar a la desmovilización de la guerrilla. Pero también un proceso de reincorporación es la búsqueda de unos espacios donde los que se han alzado en armas, porque tienen ideas políticas diferentes, no abandonen sus ideas, sino que encuentren un espacio para debatir esas ideas y no sólo debatir, sino para buscar persuadir y buscar acuerdos y consensos sobre esas ideas con otras fuerzas políticas. Por eso yo haría una precisión sobre su pregunta. No es que la reincorporación pase por el Congreso, la reincorporación requiere de compromisos con fuerzas políticas. No podemos saber a qué compromisos se lleguen, eso depende de las fuerzas políticas, lo que sí puede hacer el Gobierno, y lo está haciendo, es propiciar los espacios para que ese encuentro se dé. No sé si es claro ese punto, son los partidos políticos los que tienen capacidad decisoria, ¿a través de qué?, de proyectos de ley que se conviertan en leyes de la república.

 

En ese sentido era que yo le preguntaba, cuáles son esos contenidos que el Gobierno espera y que usted anotó al comienzo, que se busca queden claros a través de esa concertación con los partidos políticos. Por eso mencionaba que pasa por el Congreso en forma de proyectos de ley.

 

 En ese sentido, una expresión de los compromisos puede ser a través de proyectos de ley, pero puede haber otra forma de expresión de esos compromisos que no signifique necesariamente concretarse en proyectos de ley o en leyes. Yo creo que ese punto es claro.Sobre los contenidos, el Gobierno no hace ninguna hipótesis sobre cuáles son los contenidos, ¿por qué?, porque eso no es un compromiso del Gobierno, el compromiso del Gobierno es buscar las formas posibles a su alcance para abrir un espacio y propiciar esa concertación. Pero el contenido es fruto de hasta qué punto unos y otros puedan ir logrando compromisos; entonces, no sería bueno en este momento, porque eso creo seria un punto posterior, mirar cuáles serian los contenidos y hasta dónde tendrían que ver con la reforma. El Gobierno no se compromete a hacer las reformas, el Gobierno se compromete a buscar los espacios para que se puedan discutir esas reformas y se puedan concertar compromisos. Anticiparnos ahora a decir cuáles son, no sólo no es posible, sino que tampoco es conveniente, en un proceso que se ha iniciado, hacer hipótesis sobre el caso.

 

Doctor Pardo, después de la declaración entre el Gobierno y el M-l9, ¿qué estatus tiene el M-l9?

 

Tiene en este momento la protección administrativa o política o jurídica del Gobierno para evitar que de pronto haya un hostigamiento de alguna patrulla militar.

 

¿Los miembros del M-l9 en que condición están frente a la sociedad?

 

No, lo que hay es un primer paso, una manifestación de voluntades y algunas coincidencias en la declaración que se suscribió conjuntamente, pero no quiere decir que tengan una condición especial, digamos, frente a otros colombianos, o frente a otros compatriotas. El M- 19 tiene la convicción de que es un grupo guerrillero que ha actuado en coincidencia con los planteamientos que el Gobierno ha hecho para establecer un diálogo y por eso el Gobierno ha estado en diálogo con este grupo y ha tenido coincidencias que están reflejadas en un acuerdo; pero el M-19 no se ha reincorporado a la vida civil. Con el M-19 no se ha empezado a hablar sobre procedimientos de reincorporación. Se han identificado unos temas, se ha coincidido en hacer una convocatoria a otros grupos guerrilleros para que se vinculen a este proceso, bajo los criterios que expresaba anteriormente, y a los partidos políticos para que, si lo tienen a bien, pues también se vinculen a buscar fórmulas para la incorporación y para la democracia plena. Pero no se ha empezado a hablar sobre temas concretos; entonces, no podríamos anticiparnos a cosas que no se han iniciado. Es un primer paso, falta mucho camino por recorrer, pero no hay ninguna conversación que se haya adelantado sobre cómo sería la reincorporación. Ni siquiera se ha hablado sobre eso. Es decir, lo que está contenido en la declaración es lo que se habló y lo que refleja coincidencia.

 

¿Qué hará el gobierno del Presidente Barco para lograr culminar esta etapa del planteamiento de paz, que el mismo Gobierno diseñó, qué hará para culminar con la incorporación a la vida civil de un movimiento armado?

 

Pues, el Gobierno, desde el primer día hasta el último de esta administración, buscará todas las formas posibles por lograr la paz y por lograr una paz estable y duradera. Tampoco creo, yo soy insistente en eso, a mí no me gusta hacer hipótesis ni interpretaciones sobre cosas que no han pasado, yo creo que la labor mía y la labor del Gobierno en un proceso serio, como el que el Gobierno se ha empeñado, es explicar la política y los criterios de la política, pero no anticiparnos a cosas que no han pasado y no buscar interpretar cosas que no han pasado. El Gobierno, desde el primer día hasta el último, trabajará insistentemente usando todos sus medios para lograr ese objetivo. Que el tiempo sea suficiente o no, no es un punto relevante ahora, creo que es un paso importante que se ha dado la convocatoria que se ha hecho conjuntamente con el M-l9. Ha sido acogida fervorosamente por sectores representativos importantes y creo que lo que hay que mirar es el futuro con optimismo y con esperanza, también con realismo.

 

Doctor Pardo, este nuevo proceso que adelanta el Gobierno con el M-l9 quiere decir que...

 

Pues yo creo que en Colombia nadie quiere una guerra indefinida. Me parece que si entendemos eso, pues entenderemos también que tenemos que buscar todas las fórmulas posibles a nuestro alcance para buscar reducir la violencia. La violencia no se hace porque sí o sin explicación ninguna; entonces, tenemos que poner todo de nuestra parte para que esa violencia se reduzca. Terminar la guerra indefinida, pues nadie lo puede impedir, ni siquiera los que están en condiciones de ejercer violencia, los grupos paramilitares o los grupos guerrilleros, pues yo estoy seguro que ellos no quieren la violencia como forma de vida.

 

Usted insiste, doctor Rafael Pardo, en que el Gobierno está interesadísimo en crear espacio de concertación con la guerrilla. ¿Cuáles son los procedimientos concretos? ¿Se veda una zona para la presencia militar y ahí van voceros de los partidos políticos a través de las Consejerías Regionales de Rehabilitación? ¿Cuál es el procedimiento para ese espacio político de concertación con los partidos y la guerrilla?

 

No, no, no. No está definido. Lo que hay es que buscarlo, eso es lo que está claro, pero tener un diseño no se tiene. A este diseño se llega por concertación de las fuerzas que participen en esa discusión. Entonces, no hay nada definido sobre eso; sino saber que es el camino que hay que recorrer y que hay que buscar compromisos en ese sentido, pero la forma específica o la metodología no se tiene.

 

Doctor Pardo, en la convocatoria se llama a los integrantes de la Coordinadora Guerrillera «Simón Bolívar» para que creen un ambiente que permita discutir un itinerario hacia la paz. Viendo ese espectro de movimientos que integran la Coordinadora Guerrillera «Simón Bolívar », y que comentaba también el Senador Luis Carlos Galán, se ve que hay unos grupos que no quieren la paz...

 

Claro, la llamada guerra sucia, la criminalidad política pues es uno de los retos más grandes que tiene la democracia colombiana. La violencia que gestan los grupos paramilitares o los grupos de sicarios o, en general, quienes acuden a la criminalidad política para buscar acallar ideas, pues es uno de los flagelos mayores que tiene nuestro país y en particular la democracia colombiana. Por eso el Gobierno tiene todo el empeño, y así lo ha demostrado, para reducir este factor de violencia tan nocivo. Lo que hay que entender es que no hay ningún tipo de violencia buena. No hay una violencia buena y una mala. Un Estado y un sistema asesinando personas que por su pensamiento y su ideología son enemigos de ese sistema o de ese Estado, le están haciendo un daño inmenso al Estado, al sistema y a la sociedad. Porque, repito, el peor enemigo de un sistema es el que lo defiende haciéndolo ilegítimo. El Gobierno tiene eso claro y por eso tiene una lucha abierta en todos los frentes contra el terrorismo, contra los grupos paramilitares, contra la delincuencia organizada. No hay calificación, en el orden de prioridades, de cuál es peor.

 

Doctor Rafael Pardo, usted ha dicho reiteradamente, durante esta conversación, que estando en la misma balanza de capacidad perturbadora de la paz, de la tranquilidad, de la democracia colombiana, tanto los guerrilleros, que quieren imponer ideas, como los grupos paramilitares, que quieren atacar ideas, con las armas claro, ¿está en el propósito del Gobierno conversar con los grupos paramilitares para llegar a una concertación que también contribuya a la pacificación del país?

 

No, el Gobierno no la ha contemplado así.

 

Doctor Pardo, el Ministro de Gobierno, César Gaviria Trujillo, decía que no se haría ningún tipo de reformas con el M-l9, por ejemplo, hablando del caso de reformas políticas, ¿ese tipo de reformas políticas que se puedan plantear se hacen en el momento en que se vinculen los partidos políticos en este nuevo proceso de paz?

 

 

No, es que no se habló de eso. Por lo tanto, no se llegó a ningún compromiso. Pero hay que hablar de reformas políticas, no necesariamente con el Gobierno, sino con los partidos. Entonces no sería un compromiso, porque ese tema no se ha abordado. Hay que abordarlo en el futuro.

 

 

Fuente: Villarraga Sarmiento, Álvaro, compilador y editor. (2009) Gobierno del Presidente Virgilo Barco 1986-1990. Se inician acuerdos parciales, pacto político con el M-19. Tomo 2 - Serie el Proceso de Paz en Colombia. Bogotá, Colombia: Fundación Cultura Democrática, FUCUDE

 

 

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