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- Proceso de paz con el M-19
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GUERRA A LA OLIGARQUÍA, PAZ A LA NACIÓN
Octubre de 1985
Comunicado del Mando Central del M-19
Desde el fragor del combate, convocamos a la Patria y a sus mejores fuerzas:
La paz que buscamos sólo será obra de la nación entera y no de un gobierno que hizo de la injusticia su razón y de la guerra su verdad oculta.
La traición al Acuerdo de Corinto, El Hobo y Medellín sacude de nuevo el sentimiento colectivo de un pueblo que tiene memoria de José Antonio Galán y sus comuneros traicionados, del engaño a Guadalupe Salcedo y sus guerrilleros, cazados y asesinados como José Arcadios de Cien años de soledad.
Porque es traición la ausencia de las reformas sociales que no se han visto ni en lo agrario, ni en salud, ni en educación, ni en materia de empleo o de servicios públicos.
Porque la tregua y el diálogo eran para que todos decidiéramos sobre las reformas necesarias y no para la entrega de nuestras decisiones soberanas al Fondo Monetario Internacional. Eran para abrir camino a la paz y no para buscar el aumento del presupuesto de guerra, ni para tender cortinas de silencio que hacen de los torturadores como Vega Uribe nuevos pacificadores.
Porque el Diálogo Nacional fue el blanco de la ira de un Ministro de Gobierno y de una oligarquía sorda al clamor popular por el cambio.
Porque los Campamentos de la Paz -como expresión de participación y bienestar para las comunidades- llenaron de pánico a los directorios de unos partidos para los que las elecciones son su razón de ser, las clientelas el espacio de expresión permitida y el bipartidismo la única posibilidad de participación en el gobierno.
Para la nación, la paz va de la mano del cambio social y de la transformación de la democracia restringida. Para las inmensas mayorías, la paz es sinónimo de libertad, soberanía, justicia y democracia.
Por esa paz, luchando y construyéndola, se agigantó el comandante Iván Marino Ospina, hombre de palabra clara y rotunda, de coraje y decisión, de profundo sentido justiciero y popular. Y su último combate contra el inmenso despliegue de fuerza militar y de Policía, da la medida de terror de sus enemigos, pero también de la capacidad de combate de un pueblo que vivió y sintió en él a su jefe y su guía. La respuesta popular, la tristeza de los desposeídos de Colombia, es señal inequívoca ante el regocijo malsano que su muerte produce en los círculos de la oligarquía.
Iván Marino levantó en alto la decisión y la palabra del M-19. Dispuesto a todo por la paz, en diálogos como los de México y Madrid, o en combates como los de San Francisco, muestra una voluntad inquebrantable de dignidad de un pueblo decidido a construir su propio gobierno de democracia y desplazar para siempre la oligarquía, la injusticia y la guerra.
Como Jaime Bateman, como Carlos Toledo, como Nelly Vivas, como Carmenza Londoño, como Gladys López, como Rodrigo Pérez, y como todos los patriotas de hoy, a Iván Marino no lo enterramos, sino que lo sembramos para ensanchar el camino de las legiones que habrán de forjar la democracia amplia y profunda que todos queremos. Y los que estamos combatiendo retamos a la oligarquía, retamos a los gobernantes actuales para que muestren la palabra y el hecho limpio, como lo hace el M-19.
Hace un año firmamos un acuerdo. Fuimos a la paz y en ella seguimos. Belisario Betancur y la oligarquía incumplieron, y por eso con ellos nos enfrentamos. Se acaba el silencio de los fusiles; vuelve a hablar duro el pueblo. Por eso Génova y La Herrera, Riofrio y La unión; por eso Siloé, Aguablanca, Petecuy y Terrón; por eso, desde el Alto del Cable, en los cerros de Bogotá, y desde Ipiales, en el sur, el coraje del pueblo alzado a la rebelión se dedica a construir un gobierno nuevo y justiciero. Por eso hoy el heroísmo se vuelve patria y la decisión claridad.
No aceptamos la mentira hecha razón de estado y arma permanente contra las mayorías.
Si la oligarquía, en ciego desespero, clama por tierra arrasada pero no por justicia social, si el gobierno habla de diálogo de labios para afuera pero de guerra en los hechos, nosotros levantamos la decisión de acercarnos a toda fuerza social, moral religiosa, cívica y militar que se decida ppr la democracia y la paz. Y actuamos contra una fuerza militar y un gobierno que frustró el mejor y más novedoso camino para la salvación de la patria, como pudo ser el Diálogo Nacional.
El pueblo entero sabe que nuestras fuerzas no piden hoy tregua, sino que llaman a la rebelión. Saben que la consigna es: guerra a la oligarquía y paz para la nación.
A luchar por la vida y el futuro.
A combatir con fuerza y alegría.
A ensanchar la unidad guerrillera, dejando de lado el fraticidio.
A desplazar para siempre al mal gobierno.
A exaltar la espada de Bolívar, para realizar los sueños de un continente que quiere se lo que puede.
A conquistar una patria ancha y propia.
MOVIMIENTO 19 DE ABRIL, M-19
Por el Mando Central.
(Fdo.) ALVARO FAYAD
Comandante General
Fuente: Villarraga Sarmiento, Álvaro, compilador y editor. (2009) Gobierno del Presidente Belisario Betancur 1982-1986. Tregua y cese al fuego bilateral FARC, EPL, M-19, ADO. Tomo 1 - Serie el Proceso de Paz en Colombia. Bogotá, Colombia: Fundación Cultura Democrática, FUCUDE

