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- Proceso de paz con el M-19
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PALABRAS DEL PRESIDENTE BARCO, FIRMA DEL ACUERDO POLÍTICO EN EL PALACIO DE NARIÑO: BIENVENIDOS A LA DEMOCRACIA
Transcripción
Marzo 9 de 1990
Al firmar hoy el Gobierno nacional, los partidos políticos y el M-19 los acuerdos de paz, se entra en una nueva y definitiva etapa para la reconciliación en Colombia. Se trata de concretar la reincorporación definitiva a la vida civil del M-19. Cada uno de sus integrantes ya ha hecho dejación de las armas y sus jefes aquí presentes ya han recibido, de parte de un juez, los beneficios procesales previstos en la ley de indulto aprobada por el Congreso de la República. Así, se han cumplido los pasos legales ordenados por la Constitución. Se ha llegado a la desmovilización de esa organización armada. Al dejar de ser un grupo guerrillero culmina el proceso previsto en la «Iniciativa para la Paz» y en la política de reconciliación, rehabilitación y normalización, aplicada por mí gobierno con la colaboración
de muchos otros sectores de la sociedad colombiana.
Los logros alcanzados confirman que es posible adoptar lineamientos y políticas que permitan un diálogo constructivo, sin salirse del marco legal y constitucional que impone obligaciones ineludibles. La seriedad, la claridad y la sinceridad, la necesaria autoridad y voluntad políticas, la precisión en las metas y la disposición al diálogo, han facilitado el resultado que henos alcanzado conjuntamente. Al finalizar esta etapa en el proceso de paz, ha quedado despejado el camino de la reconciliación nacional. Las puertas de la «Iniciativa para la paz», que el Gobierno formulara hace año y medio están abiertas a todo grupo insurgente que demuestre una voluntad verdadera de reconciliación. Este es el primer ejemplo de un proceso en el cual se ha alcanzado el suficiente consenso para aclimatar la paz entre el Estado y una organización rebelde en actividad. Sin duda, esto tiene un significado especial para Colombia y también para todas aquellas naciones que luchan por encontrar una vía hacia la reconciliación nacional.
No han sido pocas las voces que se preguntan cuál es el verdadero alcance del retorno de M-19 a la vida civil; voces que –al mismo tiempo– dicen que aún persiste la acción terrorista y la violencia ejercida contra el pueblo colombiano. Ciertamente, no ha desaparecido la violencia subversiva, pero, sin duda alguna, se ha afianzado la esperanza. La esperanza de que, sin necesidad de renunciar a la firmeza, se puedan encontrar caminos civilizados para resolver los conflictos y las diferencias. La generosidad y la firmeza no son excluyentes en una democracia. La reincorporación del M-19 demuestra, una vez más, la vitalidad de la democracia colombiana. Quienes en el pasado intentaron modificar el sistema político y social del país por medio de las armas, hoy encuentran el camino para impulsar esos ideales en los mecanismos civilizados de la democracia pluralista. La violencia no debe tener cabida en la Colombia contemporánea. Quienes hoy, con la fuerza y la intimidación, atacan la democracia y pretenden impedir el libre ejercicio del derecho al voto, son el vestigio de un pasado que ha sido superado. Además, hoy el país entero los rechaza.
Está demostrado que la lucha armada no es un camino que conduzca al cambio social. Este gobierno ha atacado las raíces de la injusticia social, con programas como el Plan Nacional de Rehabilitación. Los logros de las acciones de cambio de este gobierno comprueban que las metas de la justicia social se pueden conquistar por la vía de la democracia. La historia reciente ha sido testigo del renacimiento sin precedentes de los principios de la libertad, de la tolerancia, de la democracia abierta y de los derechos humanos. Barreras que parecían infranqueables se derrumban ahora bajo la fuerza de la presión popular. Las ideologías han dejado de ser la justificación de la violencia. La ortodoxia desueta está siendo superada por voluntad del pueblo. El M-19 interpretó con realismo esas tendencias de cambio. Se equivocan quienes creen que, al dejar las armas, este grupo ha dejado sus ideales. No tiene por qué hacerlo. Es legítimo que defienda sus ideas civilizadamente. El M-19 ha entendido que la historia contemporánea debe hacerse con la democracia. Ustedes han tenido el valor de reconocer que la paz es el fundamento ineludible de una Colombia nueva. La seriedad, la madurez, la voluntad y el compromiso de avanzar hacia la plena reconciliación, han quedado refrendados con hechos de paz.
Ciudadano Carlos Pizarro León-Gómez, ciudadano Antonio Navarro Wolff y demás miembros del M-19 que no están presentes es este acto:
¡Bienvenidos a la democracia!
Fuente: Villarraga Sarmiento, Álvaro, compilador y editor. (2009) Gobierno del Presidente Virgilio Barco 1989-1990. Se inician acuerdos parciales: pacto político con el M-19. Tomo 2 - Serie el Proceso de Paz en Colombia. Bogotá, Colombia: Fundación Cultura Democrática, FUCUDE

