MENSAJE DEL COMANDANTE GENERAL DEL M-19 CARLOS PIZARRO A LA MESA PARA LA RECONCILIACIÓN NACIONAL

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Transcripción

Abril 3 de 1989

 

«Y debido a que en toda la galaxia no habían hallado nada más precioso que la mente, animaron su alumbramiento por todas partes, se convirtieron en granjeros en los campos de estrellas, sembraron y algunas veces cosecharon».

EPÍLOGO ODISEA 2001

 

Con estas palabras de Arthur C. Clarke intentamos ubicar la exacta perspectiva de una oportunidad implacable y hermosa para Colombia: el inicio de una era de paz y grandeza. No nos referimos al fugaz cuatrienio de un gobierno sino a la construcción de un tiempo histórico que por la dimensión de las búsquedas y por sus objetivos posee la capacidad de seducir la voluntad de la nación. Estamos intentando abrir una pausa en nuestra historia de barbarie para que viva y vibre la inteligencia. En nuestras manos está transitar por un final de siglo violento o construir las bases de la nación que asombre al universo, sueño de Bolívar. Las puertas están abiertas para participar en la definición de este dilema.

 

Que el Dios de nuestros padres ilumine la gestión que se inicia y el pueblo sea solidario, activo y eficiente en la inquietante tarea de labrar su propio destino. Nuestra mirada debe abarcar el horizonte de la próxima década que definirá sin duda el lugar de Colombia en el universo durante el siglo XXI. Nosotros, los hijos de este siglo de grandes cambios a velocidad de vértigo, sabemos que el tiempo perdido en el presente es la condena definitiva a un mañana de subordinación, dependencia y subdesarrollo.

 

Llegó la hora de las grandes rectificaciones que nos conduzcan a afrontar con seriedad, realismo y profundidad la crisis colombiana. Partimos hacia la próxima década desde la crisis de todo y de todos. Esparcidas por nuestra geografía están las evidencias de los fracasos de las fuerzas aquí reunidas. Nadie puede dejarse confundir ante indicadores engañosamente positivos que ocasionalmente deambulan por la superficie económica y política del país. Nuestra enfermedad no se disuelve en breves y esporádicos estados de euforia de la patria toda, o de parte de ella.

 

Las rectificaciones deben partir de todos, haciendo nuestra la crisis e igualmente nuestras soluciones. Rectificar el curso del país y proyectar su desarrollo integral, implica entregar al pueblo la absoluta soberanía sobre su presente y su porvenir. Como reza la Declaración de los Derechos del Hombre: «La soberanía reside en el pueblo, es una e indivisible, imprescriptible y no enajenable». Más adelante continúa «Porque el pueblo tiene derecho de reformar, revisar y alterar su constitución. Una generación no puede someter a sus leyes a las generaciones que le sucedan». El pueblo es quien debe dilucidar en un gran debate nacional las tres grandes rectificaciones y los perfiles de los tres grandes temas de su historia actual:

 

1. La nueva Constitución que exprese en sus contenidos, sus formas y sus procedimientos, unauténtico TRATADO DE PAZ.

2. El diseño de un plan de desarrollo económico y social concertado a nivel regional y nacional que se erija en la Carta de Navegación que guíe nuestro avance con optimismo y perseverancia hacia la prosperidad con justicia.

3. La formulación nacional de una filosofía de convivencia, unidad nacional y soberanía, que oriente la definición de una política única para las armas de la república, que induzca un manejo democrático del orden público y restablezca el imperio de la justicia. Sólo en un marco de garantías reales a los derechos ciudadanos superaremos el ciclo recurrente de la violencia política y social que es nuestro pasado y amenaza ser nuestro futuro.

 

Este debate nacional no puede ser caótico ni excluyente y menos aún interminable. Las Mesas de Trabajo que hoy instalamos deben idear, con imaginación y sentido pragmático, los procedimientos que nos permitan encauzar el debate y conducirlo a un marco de consenso satisfactorio, de tal forma que su aprobación sea el mandato del pueblo para los próximos gobiernos y para los ciudadanos durante la próxima década. La conclusión de este debate es un pacto social que debe ser legitimado plenamente en plebiscito a realizarse en marzo de 1990.

 

Este proceso por sí mismo animará la democracia colombiana, haciéndola más sabia, seria y participativa. Pero las urgencias de la nación exigen hechos inmediatos que amplíen el clima nacional de distensión y preserven la vida, entreguen garantías a la participación y conjuren los vicios del sistema electoral; hecho que aborde enérgicamente los requerimientos insoslayables de la actual pobreza y las expectativas de progreso de todos los sectores de la nación. Los hechos inmediatos que la patria requiere, son:

 

HECHOS DE CONVIVENCIA, JUSTICIA Y ORDEN PÚBLICO.

 

En esta dirección proponemos:

 

1. Establecimiento de un Tribunal Especial responsable de investigar y juzgar delitos políticos, genocidios y crímenes contra los derechos de opinión, organización y contra el libre ejercicio de la justicia. El tribual estaría integrado por miembros de:

- La Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia.

- La Procuraduría General de la Nación.

- La Dirección General de Instrucción Criminal y,

- El Tribunal Superior Militar.

Este organismo de justicia contará con la seguridad necesaria, los recursos suficientes y con su propio cuerpo de policía judicial.

 

2. Reglamentación de autodefensa y disolución de grupos paramilitares, para lo cual se necesita:

- Identificar públicamente los organismos de autodefensa que operan con autorización de las fuerzas armadas.

- Autorizar la organización de autodefensas que protejan la vida, honra y bienes de los ciudadanos integrantes de juntas cívicas, de agrupaciones sindicales y políticas que han sido objeto de amenazas y atentados.

- Disolver, con los instrumentos que prevé la ley, los grupos paramilitares que operan como agentes de terror y de justicia privada.

 

3. Estudio de fórmulas para el establecimiento de diálogo directo con los grupos armados de derecha que tengan voceros reconocidos y con capacidad de comprometer a la fuerza que dicen representar; siempre y cuando demuestren que persiguen objetivos políticos y prueben con gestos y hechos su voluntad de paz.

 

4. Creación de una comisión no gubernamental, de alto nivel, para explorar soluciones políticas, jurídicas y económicas al agudo problema del narcotráfico y establecer una agenda de diálogo directo de esta comisión con los jefes de los carteles.

 

|5. Derogación del Estatuto Antiterrorista.

 

6. Aplicación inmediata, por todas las partes, del derecho internacional humanitario contenido en los Convenios de Ginebra de 1949; ratificación en el Congreso de los Protocolos de 1977. Conformación de una VEEDURÍA integrada por la Procuraduría General de la Nación, y el Comité Permanente para la Defensa de los Derechos Humanos, que vele por la aplicación de este acuerdo.

 

HECHOS INMEDIATOS EN MATERIA ECONÓMICA Y SOCIAL QUE HAGAN PARTE DE UN PLAN DE EMERGENCIA PARA LA RECONSTRUCCIÓN DEL PAIS.

 

1. Ampliación del Consejo Nacional de Política Económica y Social (CONPES), incluyendo representantes de los gremios de la producción, de los sindicatos, agremiaciones campesinas e indígenas, la universidad, asociaciones de profesionales, cívicas y representantes del Parlamento, con el fin de contribuir al Plan de Emergencia para la Reconstrucción del País y de iniciar la concertación de un plan decenal de desarrollo económico y social. Modificación, en los mismos términos, de los Consejos Regionales de Política Económica y Social.

 

2. Implementación de un programa extraordinario de producción y distribución de alimentos, tendiente a incrementar su oferta y abaratar el costo de vida. Este programa debe incluir la ampliación de líneas de crédito barato; condonación y reestructuración de deudas; disminución de costos de insumos y maquinarias; subprograma de infraestructura, riegos y educación de tierras; seguros de cosecha, fomento a la construcción de centros de acopio y conservación de alimentos. Creación de cinturones verdes de producción de alimentos en zonas suburbanas.

 

3. Implementación de un plan de vivienda de urgencia que contemple:

- Relocalización de los habitantes de zonas de alto riesgo.

- Declaratoria de las áreas vacantes y de los lotes de engorde como zonas de desarrollo prioritario.

- Definición de un «Plan Nacional de Vivienda del ICT y del BCH», en las zonas de desarrollo prioritario.

- Reestructuración de las deudas de los adjudicatarios de vivienda que hoy se encuentran en condiciones de morosidad frente a entidades públicas y privadas. Redefinición del sistema UPAC.

- Plan de autogestión concertado entre Gobierno, productores de insumos para la vivienda, organizaciones de vivienda y comunidades, que permita la organización de programas de auto-construcción y montaje de centros de acopio y distribución de materiales.

 

4. Aumento semestral del salario mínimo y regulación concertada entre Gobierno, productores y consumidores, de los precios de los artículos de primera necesidad, para repartir así los costos de la inflación de manera más equitativa.

 

5. Constitución de un FONDO NACIONAL PARA LA PAZ con el propósito de financiar el Plan de Emergencia para la Reconstrucción del País (PERP). Dicho fondo podrá conformarse con:

-Los recursos del Plan Nacional de Rehabilitación.

- El establecimiento de un IMPUESTO DE PAZ, con tasas diferenciadas según la renta y el patrimonio.

- Consecución de créditos públicos blandos con entidades multinacionales.

- Destinación de los recursos provenientes de las expropiaciones y decomisos provenientes de todas las actividades ilícitas.

- Destinación, por parte de las fuerzas armadas, un 10% adicional de su presupuesto actual para inversión social cívico-militar.

- Reestructuración de la deuda externa para liberar recursos con destino a este fondo.

 

HECHOS INMEDIATOS DE ORDEN CONSTITUCIONAL Y EN MATERIA ELECTORAL.

 

1. Devolución al pueblo de su soberanía para reformar o cambiar el ordenamiento político de la república. Esto requiere la derogatoria del Art. 218 de la actual Constitución y la aprobación, en votación de las dos cámaras, de los artículos que instituyen el plebiscito, el referéndum y la posibilidad de convocar una asamblea constituyente. Esta votación se podrá efectuar en el mes de agosto de 1989.

 

2. Definición de un procedimiento democrático para la elaboración de la nueva Constitución.

 

3. Convocatoria a un plebiscito nacional que reforme el sistema electoral contemplando los siguientes puntos:

- Elección presidencial a dos vueltas.

- Sufragio universal secreto y obligatorio.

- Creación de la circunscripción electoral nacional.

- Financiación estatal de las campañas electorales.

- Destinación de espacios en los medios de comunicación masiva para los partidos en campaña electoral.

 

Tal plebiscito podrá celebrarse el 12 de octubre del año en curso. El objetivo de nuestro itinerario es la paz, es abrir caminos de democracia y de justicia social. No queremos nada para nosotros distinto a participar en las conquistas de todos. No aspiramos a ninguna prebenda ni privilegio, no venimos a negociar principios ni a morigerar banderas; no venimos a entregar programas o armas. Lo que está sobre la mesa es la búsqueda de un gran pacto que resuelva el conflicto armado y dé respuesta a las demandas vitales de nuestro pueblo. Pretendemos que pare la guerra, que pasemos a un período en el que no impere el signo de la confrontación armada; no es nuestro empeño pactar pequeñeces para que todo siga igual o para que la guerra en su actual desarrollo se escale a niveles superiores; estamos por la desmovilización de las agrupaciones armadas de todos los signos y nos comprometemos a marchar hacia nuestra propia desmovilización, como parte del avance del itinerario de democracia. Esto significa que en este proceso, para que sea integral, se requiere el concurso de las fuerzas institucionales y extra-institucionales que definen hoy la vida de la nación. Se necesita el concurso de las organizaciones integrantes de la Coordinadora Guerrillera «Simón Bolívar», así como el del conjunto de las fuerzas armadas; el aporte de los partidos con representación parlamentaria y el de los que no la tienen pero que se legitiman en capacidad de movilización, de representación y en la búsqueda de alternativas nacionales; se necesita el concurso del Gobierno y de sus opositores; y la presencia activa de las organizaciones sociales, nacionales y regionales.

 

Las Mesas de Trabajo que instalamos son un instrumento para aportar a la construcción de un gran pacto social. Hablamos de las mesas en plural, porque aspiramos a que se constituyan muchas, tantas como lo indiquen los temas y lo reclamen los protagonistas nacionales y regionales. Las mesas son escenarios de diálogo para concertar sobre asuntos particulares y generales, sobre cuestiones locales, regionales y nacionales. Aspiramos a que estas mesas, como las demás instancias que resulten en el proceso, redunden en determinaciones con capacidad ejecutiva, en acciones concretas para el bienestar de la comunidad. Queremos ir tan rápido como lo exigen las necesidades de la patria que parece tirada al garete, pero sin los atropellos que terminan por desbaratar lo que se ha hecho. El país sabe que este es un complejo tejido que se debe construir con paciencia, porque lo pretendido es una paz democrática estable y duradera y no una simple escaramuza para agregar a los balances anuales o a los discursos electorales. Los terrenos de Colombia están minados y todos los que aquí concurrimos debemos comprometernos a caminar al ritmo necesario para desactivar y sembrar.

 

En el derrotero de los diálogos y de las mesas de trabajo, sería conveniente proponernos presentar un primer paquete de propuestas antes del 20 de julio próximo, y las formulaciones para el gran pacto social en fecha coincidente con el cierre de las secciones parlamentarias. La plenaria de las mesas, realizada bajo una forma adecuada, es un evento que podrá ayudar a darle contenido democrático al paquete de julio y a la propuesta de pacto. Para el eficaz funcionamiento de las Mesas de Trabajo, es importante el aporte que puedan hacer organizaciones como la CUT, LA ONIC, la Unión Patriótica, los movimientos cívicos y los partidos que no tienen representación parlamentaria. Así mismo, entendemos que es una coordinación propuesta, en primer término, para hacer más eficientes las gestiones que con todo derecho y autonomía se vienen realizando desde el movimiento armado, desde los partidos, o desde la Iglesia, única entidad capaz de tutelar legítimamente este proceso.

 

También se destaca en el panorama de la paz la declaración conjunta de tres destacados componentes de la Coordinadora Guerrillera «Simón Bolívar»: FARC, ELN, EPL, en la cual se reitera el pronunciamiento de la Tercera Conferencia a favor del diálogo directo de la CNGSB con el Gobierno; en igual sentido se han manifestado, diáfana y públicamente, el Quintín Lame y el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). La comisión integrada por diversas personalidades «Promotora de Paz», está llamada a prestar valiosos servicios al proceso en sus diversos desarrollos y en particular a las Mesas de Trabajo. La agilización de sus gestiones encaminadas a constatar la voluntad de las agrupaciones que han declarado el cese unilateral y analizar los alcances de las propuestas de otros sectores, adquiere hoy urgencia especial para que se avance en un procedimiento integrador que permita la confluencia en una sola mesa de trabajo. Aquí estamos, porque nos alienta la confianza en las virtudes de esta nación mestiza, en la imaginación despierta de nuestro pueblo, en la tenacidad que nuestras mujeres han sembrado en esta raza. Debemos de sanear los caminos infortunados de los egoísmos oligárquicos y eludir los callejones sin salida del autoritarismo. Debemos usar con generosidad la inteligencia de nuestra estirpe para desalojar los excesos explicables de esta lucha, en la cual todos hemos querido la existencia de la pluralidad y la identidad de nuestra democracia.

 

«…Aquí no habrá más guerras que las de unos contra los otros y esas son como matar la madre». Es el General en su Laberinto que observa con lucidez nuestras pequeñas guerras. Colombianos, saldemos cuentas con nuestro pasado. Actuemos con honor. Que se cumpla al fin en Colombia con la palabra empeñada y con coraje regalémonos, todos, la dignidad de luchar juntos por un mañana.

 

Santo Domingo, Cauca.

 

Fuente: Villarraga Sarmiento, Álvaro, compilador y editor. (2009) Gobierno del Presidente Virgilio Barco 1989-1990. Se inician acuerdos parciales: pacto político con el M-19. Tomo 2 - Serie el Proceso de Paz en Colombia. Bogotá, Colombia: Fundación Cultura Democrática, FUCUDE

 

 

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