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REFORMA CONSTITUCIONAL, LO CENTRAL DE LA APERTURA DEMOCRÁTICA

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Abril 22 de 1984

 

Conferencia de Óscar William Calvo, comisionado del PCC ML y vocero del EPL en el Seminario Nacional de Cenasel, Medellín.

 

UNA REFORMA CONSTITUCIONAL COMO ASPECTO CENTRAL DE LA APERTURA DEMOCRÁTICA.

 

De lo dicho hasta el momento se deduce, con base en la misma filosofía del Estado de Derecho, que en Colombia existe una democracia restringida y, por lo tanto, nuestra concepción de apertura democrática, que parte de esta consideración, reivindica la necesidad y la posibilidad de lograr en el país el establecimiento de la llamada democracia directa, conquistada por la movilización y la lucha obrera y popular.

 

El Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista), propone a nuestro pueblo la lucha por una real apertura democrática que implique cambios políticos, económicos y sociales. Al centro del movimiento político, y como factor determinante de esta lucha, está la apertura política o reforma constitucional. En consecuencia, el elemento central de la apertura democrática es en la actualidad una reforma a la constitución por vía del constituyente primario, que también asuma como aspecto principal la validación del papel soberano del pueblo.

 

Esta reforma constitucional debe responder a tres demandas básicas:

 

a) Validación constitucional de la soberanía popular que represente el derecho a ejercer el papel de constituyente primario a través de plebiscitos; la delegación de funciones no debe significar el traspaso de la soberanía.

 

b) Incorporación del derecho al sufragio universal con todas sus funciones, que signifique el derecho a ser elegido y a elegir con mandato, a participar en la toma de decisiones políticas a través del referéndum a ejercer el poder de revocatoria de los elegidos y a hacer uso de la iniciativa para proponer cambios de origen popular.

 

c) Establecimiento de derechos, políticos y democráticos para el pueblo que aseguren garantías constitucionales para el ejercicio de los derechos de asociación, organización política y gremial, de movilización, huelga y expresión, y que se supriman todas las medidas que lesionan y condicionan estos derechos.

 

LA ACCIÓN POPULAR, GARANTÍA DE LA REFORMA CONSTITUCIONAL.

 

Nuestro Partido está convencido que por la composición del parlamento burgués y por los intereses que se mueven en él, no es posible que éste apruebe una reforma constitucional que materialice las exigencias populares. Los alcances de la reforma constitucional que propone nuestro Partido, están determinadas por la capacidad de movilización, de unificación y de combate que alcance el pueblo colombiano. Esta es la condición para materializar la apertura democrática. 

 

La esencia de nuestra concepción de diálogo nacional radica precisamente en que a través de la amplia confrontación política y de las garantías para la movilización popular, el pueblo logra ganar la capacidad y la correlación de fuerzas, necesaria para que sea su decisión, como .constituyente primario, la que determine el contenido de la reforma constitucional. Es cierto que en una reforma constitucional de este tipo están interesadas diferentes fuerzas políticas y sociales y por tal razón, nuestro partido está abierto al diálogo y a los acuerdos políticos que permitan el desarrollo del diálogo nacional y los mecanismos para llevar a efecto esta reforma constitucional.

 

Esta lucha requiere la respuesta de los obreros, de los campesinos, de los estudiantes, del movimiento cívico, de los intelectuales, de los artistas, de todos los demócratas y progresistas amantes de la libertad, que aspiran a una real apertura democrática.

 

UNA LUCHA POR LOS DERECHOS DEMOCRÁTICOS.

 

Nuestra propuesta de lucha por una verdadera apertura democrática y por la reforma política en particular, no significa que para hacerse efectiva, requiere el cambio del estado desde el punto de vista de su naturaleza, de su carácter de clase. Es una lucha por reformas bajo el poder burgués cuyos alcances y desenlace los determina la capacidad que alcance el movimiento obrero y popular.

 

Como ya está dicho, se trata de un combate contra el proceso de fascistización que opera en Colombia y que en el campo político representa el estrangulamiento de los derechos democráticos del pueblo. No abanderamos ni defendemos una u otra forma de estado burgués, lo cual no constituye tarea de los revolucionarios.

 

(…) Luchamos por una Reforma Electoral, pero no solamente entendida como Estatuto de Partidos ni financiación estatal de los comicios, ni como simple elección popular de alcaldes y gobernadores. No basta plantear estos aspectos, soslayando la inexistencia del derecho al sufragio universal, problema principal en este campo.

 

Cuando se enfoca una reforma electoral sólo desde ese ángulo, lo que se está pidiendo es el acomodo en el reparto del botín burgués. Reducir la lucha por una apertura política a la tan cacareada supresión del bipartidismo, no es otra cosa que la búsqueda de una migaja de participación tripartidista por parte de los revisionistas criollos. 

 

La elección de alcaldes y gobernadores tiene validez como complemento de la incorporación de la soberanía popular y del derecho al sufragio universal y tiene que ver también con la modificación de las atribuciones de estos cargos ejecutivos y su relación con las Asambleas, los Concejos y sus funciones. Es decir, no basta el poder elegir para cargos y organismos por demás inservibles y manipulados por el clientelismo cuando no existe una elección con mandato, ni los elegidos pueden ser fiscalizados por el pueblo y sus organizaciones.

 

Lo que está al centro en este momento es la necesidad de luchar por la participación del pueblo en la vida política del país, arrostrándole a la burguesía lo que sus constitucionalistas llaman el constituyente primario y demostrando el formalismo de la carta fundamental colombiana, para desmitificar el Estado de Derecho, para mostrar a la propia burguesía la inexistencia real del Estado de Derecho en Colombia.

 

OTROS ASPECTOS DE LA APERTURA DEMOCRÁTICA.

 

Dentro de los aspectos sociales y económicos que implica una real apertura democrática, estamos dispuestos también a discurrir y a trabajar por una reforma agraria y una reforma urbana, con base en la expropiación sin indemnización. Pero es evidente que la obtención de esta reforma agraria y urbana no depende tan sólo de la fuerza del movimiento agrario o cívico por separado, sino que están en íntima relación con la fuerza que el conjunto del movimiento obrero y popular desarrolle.

 

Así mismo, restan una serie de reivindicaciones como el problema de la deuda externa y en general los agudos factores de dependencia del capital monopolista norteamericano, los elementos de reforma laboral democrática que en el pasado hemos propuesto, o reivindicaciones salariales, de costo de la vida, de servicios públicos, que ocupan un lugar importante en las reivindicaciones populares.

 

Pero debemos enfatizar que estos aspectos económicos y sociales, si bien son reivindicaciones sentidas e inmediatas de la clase obrera y del pueblo, dentro de la lucha por la apertura democrática, no ocupan el lugar de columna vertebral, lugar que corresponde a la pugna por la reforma política, por la reforma constitucional.

 

Como decía Lenin, sólo la lucha política y sólo la conquista de libertades políticas posibilitan el desarrollo de la lucha económica en vasta escala. El logro de la reforma política, en consecuencia, abriría nuevas y más favorables condiciones para la conquista de estas reivindicaciones económicas y sociales, sin que tampoco se trate de aplazarlas o establecer una táctica escalonada para la materialización de los elementos que configuran una verdadera apertura democrática.

 

PROPUESTA DE DIÁLOGO NACIONAL Y MOVIMIENTO POR LA APERTURA DEMOCRÁTICA.

 

Los alcances de la reforma constitucional que propone nuestro Partido dependen del grado que alcance la movilización, la unificación y el combate popular, por este motivo es indispensable la realización de un gran diálogo nacional, de un debate político en todo el país y en todas sus fuerzas vivas para potenciar la movilización y la lucha del pueblo, a fin de ganar un papel preponderante para él en la definición de la apertura democrática.

 

Un verdadero diálogo o debate nacional por la apertura democrática, requiere desarrollarse en medio de garantías políticas tales que permitan la participación masiva obrera y popular en las discusiones sobre los problemas del país. Estas garantías deben ser amplias y suficientes para que las organizaciones políticas y sociales del pueblo puedan participar masivamente en la discusión y en las decisiones.

 

Son parte de este debate político los foros, las polémicas entre diversos sectores, la movilización y las concentraciones, etc., en los cuales puedan exponerse ampliamente los puntos de vista de los participantes en el diálogo nacional, del pueblo y sus organizaciones.

 

Indudablemente se requieren también mecanismos de discusión de las organizaciones políticas y sociales, de la case obrera y el pueblo, con el gobierno y los partidos de la burguesía. Pero los alcances del diálogo nacional no se pueden limitar a formas como las cumbres políticas o las comisiones especiales, que sólo pueden ser un medio auxiliar para la polémica nacional.

 

Además, la confrontación ideopolítica en el campo de. Las fuerzas democráticas y progresistas, así como su cohesión y unificación en un gran movimiento por la apertura democrática, exigen la definición de medios como las acciones conjuntas, los actos unitarios y en general, la unidad de acción, particularmente trabajando para que medios como los foros, preparen un gran evento nacional de los luchadores por la apertura democrática.

 

Es necesario acudir a nuevas y más elevadas formas de lucha: nuestro pueblo y sus organizaciones políticas y sociales deben comenzar a pensar y discutir la realización de un paro nacional y de converger en una fuerza política sólida que levante la bandera de la lucha por la apertura democrática.

 

Llamamos a desarrollar un gran movimiento político de lucha por la apertura democrática, que involucre a todas las organizaciones políticas, gremiales y populares, a todas las personas o fuerzas que estén dispuestas a la lucha por esa apertura.

 

No se trata de establecer de antemano con quiénes integrar este movimiento. El criterio político que nos guía es el de la unidad de acción con todas las fuerzas políticas y sociales, con todas las organizaciones que estén por la conquista de una real apertura democrática. No pedimos como contraprestación para participar en ese movimiento el que se acoja nuestra propuesta de apertura democrática. Participamos en él y abanderamos ese movimiento sobre la base de la independencia política de las fuerzas participantes, porque es así como se da cuerpo al diálogo nacional y porque, como partido político, estamos dispuestos a enfrentar en la tribuna y en la acción política a la burguesía o a quienes pretenden ser «tercer partido».

 

Vamos a un debate a defender las posiciones de los marxistas-leninistas colombianos ante el pueblo y a corroborar en la práctica nuestro carácter de vanguardia. Y estamos dispuestos a participar en ese movimiento con todos aquellos que se identifiquen con la consigna de apertura democrática y a confrontar políticamente las diversas concepciones y posiciones que existan sobre ella.

 

Hay diversas, divergentes y distantes concepciones, sobre la apertura democrática y por lo tanto, no creemos indispensable una fórmula única en el debate, aunque no renunciemos a ella de antemano. Pero el parlamento no es el vehículo principal para resolver esta cuestión, porque nos estaríamos negando nosotros mismos; haríamos un acuerdo de tregua militar multilateral y participaríamos en un debate político para que la burguesía decida por sí sola en su parlamento.

 

Será el pueblo por su propia fuerza, quien reivindique su papel de constituyente primario y la amplitud y profundidad de la reforma constitucional y del conjunto de la apertura democrática, dependen sólo de la capacidad de unificación, de movilización y de combate de nuestro pueblo.

 

El Partido Comunista de Colombia (Marxista-Leninista) se ha planteado ser alternativa de poder en Colombia; y cuando un partido piensa, ya no simplemente en existir, ya no tan sólo en ser revolucionario, sino en prepararse para derrocar el poder existente y construir otro esta vez proletario, tiene que pensar en grande y no le puede dar temor a enfrentarse con la burguesía en su propio terreno, a discutir con ella su posición política, ni puede mostrarse temeroso frente a las veleidades, las promesas o las prebendas de la burguesía, que no van a sobornar a los Marxistas.-Leninistas.

 

Estamos por la unidad popular, por el crecimiento vigoroso del movimiento obrero y popular, por la unidad de la clase obrera, levantando banderas anti-imperialistas, democráticas y socialistas y utilizando todo espacio y toda posibilidad que se nos brinde, para que el pueblo colombiano y su clase obrera puedan aspirar no simplemente a la conquista de reformas, sino a la conquista del poder.

 

Compañeros: ¡El futuro de Colombia es socialista!

 

Óscar William Calvo

 

 

Fuente: Villarraga Sarmiento, Álvaro, compilador y editor. (2009) Gobierno del Presidente Belisario Betancur 1982-1986. Tregua y cese al fuego bilateral FARC, EPL, M-19, ADO. Tomo 1 - Serie el Proceso de Paz en Colombia. Bogotá, Colombia: Fundación Cultura Democrática, FUCUDE

 

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