.

EL DESPEJE DE URIBE, DECLARACIÓN DEL ESTADO MAYOR CENTRAL DE LAS FARC-EP

Estrellas inactivasEstrellas inactivasEstrellas inactivasEstrellas inactivasEstrellas inactivas
 
Mayo de 1983

 

Cuando realizamos la primera reunión con la Comisión de Paz el pasado 30 de enero y firmamos la declaración conjunta que conmovió al país, dijimos que no minimizábamos la importancia de la Ley de Amnistía, sino por el contrario transformaríamos su espíritu en un instrumento de movilización de opinión y de amplias masas para la lucha por una verdadera, estable y duradera paz en Colombia.

 

Hemos dicho en repetidas oportunidades, que nos acompaña la mejor disposición de ánimo para conversar y buscar acuerdos con el gobierno, los mandos militares, la Procuraduría General de la Nación y el Parlamento.

 

La primera reunión de la Comisión de Paz y el Estado Mayor Central de las FARC, sentó la base de futuras reuniones en las que se buscaran acuerdos concretos de paz entre el gobierno y las guerrillas. Se habló en aquella oportunidad de la posibilidad de una tregua sobre la base del despeje por parte del Ejército de la región de la Uribe, donde proseguirían nuestras conversaciones con la Comisión de Paz, con el propio Presidente Betancur o representantes directos suyos, con los altos mandos militares, con el Procurador General de la Nación, con congresistas y con personalidades influyentes en la vida del país.

 

Desgraciadamente los enemigos de la paz se han movilizado y han dispuesto todas sus fuerzas para impedir los anhelados acuerdos de paz. Contra los 23 frentes de las FARC hay en curso despliegues operativos. La región de la Uribe y circunvecinas, en vez de ser despejadas son materia de un operativo bajo ante orden. Gente nuestra que cae en las garras de los servicios de inteligencia del Ejército, es bestialmente torturada y luego fusilada sin fórmula de juicio, como acaba de acontecer con 5 guerrilleros del Décimo Frente de las FARC. Hay en marcha una campaña fascista que tiene como meta impedir acuerdos para la paz (…)

 

Quiere decir lo anterior que (…) la amnistía esta promoviendo opinión y si todos los patriotas colombianos interesados en la paz nos alzamos a la lucha pronto verificaremos la mas formidable movilización de masas, que obligue a los guerreristas a modificar sus conceptos de paz romana, a sentarse con los alzados a dialogar en busca de la paz democrática que conduzca al país a la reforma de sus costumbres políticas. Ya hemos dicho que los alzados ligamos nuestros planteamientos al gran planteamiento del país, de la crisis que lo afecta, al problema de la miseria, la falta de tierra, de techo, de trabajo y de libertades públicas.

 

Pero los altos mandos militares y los magnates del capital entienden la cuestión de otra manera. Ellos parten de la teoría de la «Seguridad Nacional», que al encarnarse en la práctica militar significa «Guerra interna», que es la guerra contra el ansia de libertad, contra los anhelos de un modo decoroso de vivir, contra el querer de la masa popular, contra las inquietudes materiales y espirituales de nuestro pueblo. Es la doctrina fascista de la «Guerra interna» para defender los intereses de los monopolios financieros internacionales. Es la doctrina militar del Pentágono norteamericano. Aquí en Colombia la llevan a la práctica los magnates del capital, por intermedio de altos militares que cumplen de pie firme las órdenes de Washington.

 

Por eso la lucha por la paz exige movilización de opinión y movilización de amplias masas. Exige movilización de obreros y campesinos. Exige posición firme y patriótica de todos los intelectuales progresistas, de los medios de comunicación social siguiendo el ejemplo de «El Espectador»* y de toda la gente pensante en este país, víctima de la doctrina fascista de la «Guerra interna».

 

Los enemigos de la paz aducen pretextos para incrementar la guerra. Quisieran que los alzados depusieran las armas, se entregaran y se dejaran matar en nombre de la amnistía, cuyo espíritu han cambiado por el de entrégate y déjate fusilar en nombre de la ley. Quieren que los alzados no respondan a los operativos que se desarrollan contra ellos. Quieren que no operen mientras el Ejército opera contra los alzados. Quieren que no hayan choques armados en áreas donde hay dos Ejércitos, cuando los altos mandos se niegan a conversar y a buscar acuerdos con los alzados, cuando en la práctica impiden a la Comisión de Paz nombrada por el Presidente reanudar las conversaciones con los jefes de los alzados. Estos son los pretextos. Si en realidad los altos mandos desearan la paz, buscarían y propiciarían el diálogo, y antes que una frenética campaña reaccionaria, ayudarían a crear un clima de convivencia pacífica.

 

Nos dirigimos de nuevo a la Comisión de Paz para que se disponga a la realización de una nueva reunión con nosotros. Nos dirigimos a la opinión pública para que presione el despeje de la Uribe, donde la Comisión de Paz, representantes directos del gobierno, altos mandos y otras personalidades de la nación puedan venir sin dificultades a conversar con nosotros.

 

De nuestra parte estamos dispuestos a concretar un alto al fuego, que conduzca a los contendientes a una tregua. Estamos dispuestos a conversar el tiempo que sea necesario, en dirección a la búsqueda de salidas a la crisis que afecta a la sociedad colombiana. En esa búsqueda de nuestra parte, no habrá obstáculos.

 

Queremos la paz y luchamos por ella.

 

Si los altos mandos aducen otros pretextos, como el de los secuestros, nuestra posición es perfectamente clara: ya dijimos que si hay organizaciones o personas que se reclamen FARC y tengan personas secuestradas, las pongan en libertad inmediatamente. Explicamos que el secuestro se ha transformado en una industria donde Tirios y Troyanos lo practican y que muchos lo hacen bajo la cobertura de las FARC y que en la mayoría de los casos la inteligencia militar asigna los casos a la FARC para desprestigiar un movimiento serio y respetable. Nosotros hemos condenado y condenamos toda forma de terrorismo procedemos así guiados por principios revolucionarios. El terrorismo lo practican las fuerzas reaccionarias, jamás las fuerzas revolucionarias.

 

Dicho lo anterior, quedamos así a la espera de nuevas conversaciones.

 

Por el Estado Mayor Central de las FARC – EP

(fdo) MANUEL MARULANDA VÉLEZ, JACOBO ARENAS, JAIME GUARACAS.

Montañas de Colombia.

 

 

*Se refiere al editorial de El Espectador 15 de mayo de 1983

 

Fuente: Villarraga Sarmiento, Álvaro, compilador y editor. (2009) Gobierno del Presidente Belisario Betancur 1982-1986. Tregua y cese al fuego bilateral FARC, EPL, M-19, ADO. Tomo 1 - Serie el Proceso de Paz en Colombia. Bogotá, Colombia: Fundación Cultura Democrática, FUCUDE

 

Búsqueda