LAS FARC-EP RESPETARÁN Y CUMPLIRÁN LOS ACUERDOS DE LA URIBE

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Octubre 17 de 1985

 

Carta abierta de las FARC-EP al presidente Belisario Betancur

 

Estamos absolutamente convencidos de que contra viento y marea, el proceso de paz se afianza en la conciencia del pueblo Colombiano que no quiere más guerra. Entendemos que otra cosa es la argumentación procaz de los arúspices del manzanillismo político, disfrazado de amigo de la paz para motejarla de caricatura de la paz, signándola de «apaciguamiento que irremediablemente conduce a la guerra». Se ve claro, Señor Presidente, que el manzanillismo político no tiene entrañas. Tampoco inteligencia, y mucho menos sentido de patria.

 

No quieren entender que Colombia ha sido escenario de una guerra no declarada que viene desde 1946 merced a la entronización de la «teoría gringa de la seguridad», y de la práctica por el militarismo reaccionario de la llamada «Guerra interna». Quieren hacer creer que los acuerdos de La Uribe no son más que la trampa del apaciguamiento. Que el cese del fuego, que el período de prueba o espera, que la propuesta de prolongación de la tregua, no conducen a la paz sino a la guerra. Entonces, preguntamos: ¿Luego de los acuerdos de Uribe las FARC están en guerra, o por el contrario por encima de todo género de provocaciones, se hallan jalonando con todas sus fuerzas el proceso de paz?

 

Las fuerzas reaccionarias y militaristas obligaron al M-19 a recompensar la pelea y ahora quieren convencerlo de que vuelva a la tregua. ¿Querrán hacer lo mismo con las FARC? ¿Por qué y para qué? Qué hay en el fondo de la predica antipaz del militarismo y de la prédica del manzanillismo electorero, es cosa suficientemente clara: Betancur no tiene por qué terminar su período presidencial en paz. Por eso la misión es desbetancurizar el proceso de paz, combatir la prolongación de la tregua para matar la paz y recomenzar la guerra.

 

Para eso en las altas esferas se diseña el siguiente plan: 1) Aprovechar la presencia de Jacobo Arenas en la Convención Nacional de la UP de Bogotá, en noviembre, para eliminarlo como sea. 2) Desarrollar el «Operativo Militar 85» contra los frentes 14, 13, 27, 21, 2, 7, 1 y el Secretariado del Estado Mayor de las FARC. 3) Primer gancho: Provocar e intimidar las masas a nombre de las Farc. 4) Matar dirigente políticos del Partido Comunista (Cepeda, Forero, Antequera), Braulio Herrera, Coordinador Nacional de la UP, dos o tres generales, con el fin de forzar la ruptura de la tregua. 5) Disponer de un anillo estratégico así: a) Con acciones militares obligar el desplazamiento del 13 Frente al suroccidente para situarlo fuera del anillo con el objeto de permitir a la Novena Brigada quedar como reserva para acometer otros objetivos. b) En el Cerro Nevado de Sumapaz hay patrullas adelantadas que luego se unirán a otras fuerzas para un operativo contra el Estado Mayor de las FARC con el fin de obligarlo a replegarse sobre el río Guayabero. c) En el anillo estratégico entran en el Meta, Caquetá, Guaviare, parte del Vichada y mitad del Vaupés.

 

Es aquí señor Presidente, donde se ve clara la sincronía del manzanillismo electorero y del militarismo guerrerista. Lo demás, es el rebuscado caballito de batalla de los pequeños y grandes caciques de la política electoral cuando la Unión Patriótica toca sus abominables feudos podridos. No sabemos señor Presidente, si usted, ya nombró nueva Comisión de Paz y Verificación, en tal caso, urgimos reunión con ella.

 

Señor Presidente: tenga usted la absoluta seguridad de que las FARC respetarán y cumplirán por encima de todos los escollos, los acuerdos de La Uribe, fundamento de la política de paz.

 

Por el Estado Mayor de las FARC

Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas, Alfonso Cano, Jaime Guaracas y Raúl Reyes.

 

Fuente: Villarraga Sarmiento, Álvaro, compilador y editor. (2009) Gobierno del Presidente Belisario Betancur 1982-1986. Tregua y cese al fuego bilateral FARC, EPL, M-19, ADO. Tomo 1 - Serie el Proceso de Paz en Colombia. Bogotá, Colombia: Fundación Cultura Democrática, FUCUDE

 

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