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EL CESE AL FUEGO ES VIOLADO SISTEMÁTICAMENTE POR EL MANDO MILITAR, SE REQUIEREN REFORMAS DEMOCRÁTICAS
Julio 19 de 1984
Carta abierta de las FARC-EP al parlamento
Como ustedes saben, luego de suscrito el documento de la Uribe por la Comisión de Paz y el Estado Mayor de las FARC-EP que días después oficializó el Presidente Betancur, tanto el gobierno como las FARC-EP ordenaron el cese al fuego de las partes en conflicto el 28 de mayo del presente año, con lo cual se han sentado las bases de un periodo de tregua o prueba de un (1) año cuyo final, si las partes cumplen los acuerdos, podrían surgir la posibilidad real de un tratado de Paz democrática estable y duradera en Colombia.
Luego del acuerdo de Uribe y de la orden de cese al fuego, todos los medios de comunicaciones, escritores y periodistas, políticos y estadistas y también la mayoría del pueblo colombiano se vienen ocupando del trascendental acuerdo, un 90% en pro y un 10% en contra. Estos últimos partiendo del supuesto de que las FARC-EP no cumplirán los acuerdos. Ya hemos dicho en repetidas veces que lo que hemos refrendado con nuestras firmas lo cumpliremos al pie de la letra, así ese 10% compuesto por la peor reacción de este país, se empecine en la duda y el sabotaje a los patrióticos acuerdos de la Uribe.
Ponemos en conocimiento del Parlamento Colombiano que el cese al fuego viene siendo sistemáticamente violado por la alta cúpula militar y que en consecuencia, contra el 3º, 10º, 13º, 14º, 15º, 19º, 22º y 23º frente de las FARC-EP se desarrollan intensos operativos militares que los Altos Mandos hacen aparecer como violaciones y operativos militares de aquellos frentes. Los honorables senadores y representantes deben averiguar en donde se desarrollan los operativos del ejército y en concreto contra quienes. Si el 14º frente estuviera combatiendo en Florencia, en Cartagena del Chairá o en cualquier otra población, podría afirmarse que aquel frente ha violado los acuerdos de cese al fuego. Pero se combate en el centro de la selva, en área de aquel frente, lo que sencillamente prueba que se trata de ofensiva militar oficial de igual factura a las ya conocidas en el curso de estos últimos 20 años. De la misma manera ocurre en los demás frentes aquí reseñados. Ahora se estila en los Altos Mandos Militares otra manera de ocultar la verdad, y es enviando a los gobiernos pliegos de quejas o denuncias de violaciones de cese al fuego por parte nuestra, mientras adelantan sus operativos. Contra todos los 27 frentes de las FARC-EP hay operativos en anteorden de acuerdo con la circular del General Vega Uribe que la prensa tituló «Seguirá control militar en zonas de guerrilla». Como quien dice: el Alto Mando ordena el no cumplimiento de la orden presidencial de cese al fuego, y para eso, posiblemente se apoya en el estado de sitio, promulgado con el pretexto de encarcelar a los grandes capos de la mafia coquera, que entre otras cosas andan tranquilamente en el exterior. Por esto y por lo anterior, es que las FARC-EP exigimos el levantamiento inmediato del estado de sitio.
Por otra parte, el MAS y otros escuadrones de la muerte continúan matando campesinos y dirigentes demócratas bajo la protección de militares reaccionarios. Urge el desmonte de estos mecanismos de muerte y el llamamiento a juicio de los asesinos. La paz democrática para Colombia se conquista con lucha y el Parlamento debe ocupar un sitio de honor en esta batalla.
El documento de La Uribe trata al mismo tiempo de que para que retorne una real paz en nuestro país se necesita una verdadera apertura democrática, es decir, un entorno que permita la vigencia de verdaderas y amplias libertades políticas y sindicales para el pueblo, en que la movilización de la opinión y la movilización de las masas en lucha por sus reivindicaciones económicas, políticas y sociales se vea como un derecho adquirido por la lucha del pueblo y como un ejercicio natural de la democracia conculcada hasta hoy, por los personeros de la teoría y la práctica de la seguridad de un engendro gringo de sometimiento, opresión y guerra contra el pueblo.
Trata el documento de la Uribe al mismo tiempo, la necesidad de una verdadera reforma de las costumbres políticas en Colombia que debe comenzar con la reforma de la vieja y desueta Constitución de 1886 que luego hizo más señera y ultramontana la reforma de 1968, la abolición del bipartidismo paritario y el monopolio de la opinión política por los dos viejos partidos tradicionales, que manejan los medios fundamentales de comunicación y el dinero de los monopolios financieros, para encadenar a las masas colombianas bajo el imperio de ideologías reaccionarias al servicio de poderosos intereses extranjeros. Se requiere un cambio fundamental en la concepción del Estado. Un Estado al servicio del pueblo y no contra el pueblo. No un Estado convertido en instrumento de la teoría gringa de la seguridad y por lo tanto militarista, ocupado mucho más de la represión reaccionaria que de la preparación para la defensa de la soberanía patria, un Estado manejado por civiles y no por jerarcas militares; una verdadera reforma agraria sobre la base de la expropiación de los grandes latifundios improductivos y de ganadería extensiva para entregarle a los campesinos sin tierra unidades económicas, técnica y ayuda económica del Estado, no sobre la base de revivir el esperpento llamado INCORA que no es otra cosa, que un mecanismo de compraventa de tierras. Una reforma urbana que le dé techo a la inmensa masa de destechados, una reforma educativa que le permita a la juventud colombiana educarse gratuitamente. Supresión del impuesto al valor agregado IVA, suspensión del sistema UPAC, nacionalización de la banca, el transporte y los servicios públicos, nacionalización de las empresas hoy en manos de compañías norteamericanas, plan masivo de construcción de vías de comunicación, saneamiento de las regiones donde las enfermedades endémicas reducen la vida del hombre colombiano, planificación para un verdadero impulso al desarrollo industrial del país para aumentar la demanda de trabajo y acabar con el hambre que aflige a millones de personas. Medidas de control para impedir el manipuleo del dinero por los monopolios financieros responsables del encarecimiento de la vida y de la corrupción que está descomponiendo a la sociedad colombiana.
Próximamente llevaremos al Parlamento Colombiano nuestra plataforma nacional de lucha política para que los Honorables Senadores y Representantes queden enterados de nuestra disposición de ánimo por la paz y por el progreso independiente de nuestra patria.
Por el Estado Mayor de las FARC-EP
Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas, Jaime Guaracas, Alfonso Cano.
Fuente: Villarraga Sarmiento, Álvaro, compilador y editor. (2009) Gobierno del Presidente Belisario Betancur 1982-1986. Tregua y cese al fuego bilateral FARC, EPL, M-19, ADO. Tomo 1 - Serie el Proceso de Paz en Colombia. Bogotá, Colombia: Fundación Cultura Democrática, FUCUDE

